BIOCULTURA BCN25: Cinco lustros de rebeldía

Hace 25 años, nadie hablaba ni de alimentos ecológicos ni nada parecido. Éramos cuatro locos los que predicábamos en el desierto. Lo inventamos todo, hasta la certificación. En su momento, fuimos a visitar a todos los políticos catalanes, pero no nos hicieron ni caso.
Ángeles Parra,  directora de BioCultura.Ángeles Parra, directora de BioCultura.

Ángeles Parra, directora de BioCultura y presidenta de la ONG Vida Sana, organizadora de Biocultura BCN25

 

Ni el más mínimo caso. En Madrid, en cambio, con el alcalde Enrique Tierno Galván, se nos abrieron muchas puertas. Más tarde, llevamos a cabo la primera edición barcelonesa de BioCultura sin ningún apoyo del Govern. Eso hay que decirlo.

Solo el Ayuntamiento barcelonés, de vez en cuando, cuando ha estado gobernado por gentes de izquierdas algo conscientes, nos ha echado una mano. En este sentido, quiero mentar a Lluís Boada. Cuando él estaba en el consistorio, siempre nos apoyó y ayudó. Era importante para nosotros tener un poco de soporte. Y también Imma Mayol, en su día, hizo lo que pudo, como Katy Carreras y alguna otra excepción, raras avis.

Todos los demás políticos catalanes han sido miopes al movimiento “bio”. Y, en buena medida, lo siguen siendo aún. Sin duda alguna, los ciudadanos están a años luz de los políticos, siempre fragmentados e hipotecados por intereses cortoplacistas. Una vergüenza, oiga.

Hay que tener en cuenta que los ecoemprendedores del sector “bio” han sido siempre personas muy conscientes, muy vanguardistas, muy libres. Nunca el afán de lucro ha sido su principal objetivo, sino el bien común.

Con muy pocos apoyos, BioCultura BCN llegó a su mayoría de edad y, al final, pienso que, realmente, “en la dificultad está la facilidad”. Pues hemos conseguido salir adelante y ahora somos realmente independientes (no lo digo con maldad respecto a ninguna opción política). Lo que quiero decir es que nosotros, Vida Sana, BioCultura, somos realmente independientes. No vivimos subvencionados. No hacemos pasillos para caer bien a estos políticos o a los otros.

Y esta independencia, una independencia real, no virtual, nos da fuerza. Hay mucho esfuerzo detrás, pero ha valido la pena. Hacemos lo que queremos. No nos puede comprar nadie. Somos independientes de las grandes fuerzas políticas y de las grandes empresas. Esta independencia no tiene precio: es un tesoro.

Y BioCultura es una iniciativa con éxito popular. No somos famosos. Somos populares. Es distinto. Es una feria poco común. No es una feria al uso. Feria viene de “farah”, que, en árabe, significa “fiesta”, “alegría”. Es una feria para que la gente pueda llevar a cabo una revolución personal y global que cambie este camino suicida que la Humanidad tomó hace unas cuantas décadas pero sin renunciar a los aspectos lúdicos, a las sonrisas, al buen ambiente y sin esclerosis ideológicas de otros tiempos, que no nos interesan.

Es urgente cambiar. La crisis climática ya está tocando a nuestras puertas. Es urgente cambiar el paradigma con el que funciona nuestra sociedad. No podemos esperar más. La feria nos enseña a vivir bajo las premisas de un nuevo paradigma en el que el consumo y los hábitos de vida se alían para revertir el difícil reto medioambiental al que se enfrenta nuestra especie y toda la Tierra.

En BioCultura hay una actividad comercial, sí, no hay nada malo en ello, es una actividad comercial completamente lícita y ética. Pero en gran medida el éxito de la feria radica en que esta actividad comercial se completa con cientos de actividades paralelas que informan a la ciudadanía sobre alternativas a la vía neoliberal y a otras vías que en su día fracasaron, como el comunismo, por ejemplo, igualmente desastroso en cuestiones medioambientales.

BioCultura, en cualesquiera de sus diferentes ediciones (Madrid, BCN, Sevilla, Valencia, Bilbao, A Coruña), la organiza la As. Vida Sana, una entidad sin ánimo de lucro, declarada de interés público, que siempre ha trabajado por acercar a la ciudadanía la armonía con la Naturaleza.

Nosotros no somos políticos. Estamos más allá de las ideologías políticas, tan obsoletas, y de los intereses personales, tan pérfidos. La política puede cambiar las cosas pero es más importante cambiarse uno mismo y empezar a cambiar lo que está a tu alrededor. Nosotros no estamos por discursos políticamente correctos. Llevamos a cabo acciones que tienen consecuencias inmediatas.

25 años son muchos, pero la esencia sigue siendo la misma. Aunque ha habido cambios, sí. Nosotros siempre hemos trabajado para mostrar a la opinión pública que existen alternativas a la alimentación convencional, tóxica y nociva en muchos aspectos, no solo en el terreno de la salud.

Y en eso seguimos, pero, sí, insisto, ha habido cambios. Al principio, teníamos más ilusión que profesionalidad. No hablo sólo por la gente de la feria, sino de todo el sector. Sólo teníamos mucha ilusión por cambiar las cosas. Ahora, la feria y el sector se han profesionalizado. Esto es bueno porque el tesoro de la alimentación ecológica llega cada vez más, de diferentes formas, a más hogares.

El proceso no sólo se da aquí. En todo el planeta se está viviendo una revolución silenciosa y pacífica en este aspecto. Y no solo eso. Son profesionales muy jóvenes, muy bien formados, con muchas mujeres con decisión propia.

Hay muchas cosas que nos diferencian de otros sectores. Y es que hay que actuar. Conviene ser profesionales, descontaminar los campos, luchar contra el cambio climático, enfriar el clima, ingerir menos proteína animal.

Con apoyo o sin apoyo, vamos a seguir insistiendo. BioCulturatiene un gran futuro por delante porque es una iniciativa que ha arraigado en la ciudadanía.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

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