El BCE comienza en junio la compra de deuda corporativa, excepto de bancos

El Banco Central Europeo (BCE) empezará a comprar a partir de junio deuda corporativa, excepto de bancos, sobre todo emitida por empresas de Francia, Alemania, Italia, España y Holanda.
Vista de la escultura con el logo del euro que decora los alrededores de la sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort (Alemania).EFE/Boris RoVista de la escultura con el logo del euro que decora los alrededores de la sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort (Alemania).EFE/Boris Roessler

Arantxa Iñiguez

El BCE también va a comprar deuda de aseguradoras con grado de inversión y con un vencimiento mínimo de seis meses y máximo de hasta 30 años.

El volumen de deuda corporativa denominada en euros y con grado de inversión que existe en el mercado es de unos 1,1 billones de euros y la mayor parte de ella es de empresas de Francia, Alemania, Italia, España y Holanda.

Pero la cantidad de deuda que cumple todos los criterios del BCE es de unos 800.000 millones de euros, según cálculos del director de Corporate Credit Research de Commerzbank, Marco Stoeckle.

El volumen de deuda corporativa emitida por empresas de Francia que el BCE puede comprar, unos 140.000 millones de euros, casi triplica al de las empresas españolas, unos 50.000 millones de euros, por ejemplo.

Stoeckle prevé que el BCE comenzará a comprar un volumen mensual de deuda corporativa de entre 3.000 y 5.000 millones de euros y que podría aumentarlo posteriormente.

El BCE comprará un máximo de un 70 % de cada emisor o, incluso, menos en el caso de empresas públicas, que serán tratadas como en el programa de compra de deuda pública, donde los límites son del 25 % para la deuda soberana y del 33 % para las instituciones públicas.

El sector de empresas proveedoras de energía, como por ejemplo la francesa EDF, la alemana RWE y la española Gas Natural, es el que más volumen de deuda tiene emitido, casi 160.000 millones de euros.

Le siguen el sector de bienes industriales, donde están empresas como Siemens o Alstom, y el sector automovilístico, en ambos casos con volumen de unos 50.000 millones de euros respectivamente.

El volumen de deuda que el BCE puede comprar del sector de petróleo y gas es de unos 45.000 millones de euros, cantidad que se reduce en las telecomunicaciones a unos 40.000 millones de euros.

El emisor puede ser cualquier empresa, también aseguradoras, excepto los bancos. Quedan excluidas también las empresas cuya matriz sea un banco.

Los bancos centrales de Bélgica, Finlandia, Francia, Alemania, Italia y España realizarán las compras coordinados por el BCE.

Es probable que cada banco central asuma un riesgo proporcional a su cuota de capital en el BCE, como ha ocurrido con las compras de bonos de titulización y de bonos garantizados.

Las compras se realizarán en los mercados primario y secundario, es decir emisiones iniciales y títulos de deuda que ya están en el mercado.

La política monetaria del BCE abarata la refinanciación externa de las empresas y esto facilita operaciones de fusiones y adquisiciones más agresivas, aunque no es el factor determinante que lleva a una compañía a lanzar una oferta pública de adquisición (opa), según algunos expertos.

Esta semana el grupo químico y farmacéutico alemán Bayer ofreció 62.000 millones de dólares (55.200 millones de euros) a los accionistas del productor de transgénicos estadounidense Monsanto, que rechazó la oferta porque considera “inadecuados” los términos financieros, es decir, quiere más dinero, pero se mostró dispuesto a seguir negociando.

El nuevo programa de compra de deuda corporativa del BCE puede llevar a empresas a emitir deuda con la idea de que la entidad central vaya a comprar una parte importante.

El BCE ha hecho hincapié en que las compras en el mercado primario no implicarán instrumentos de deuda emitidos por entidades que sean empresas públicas para evitar la financiación pública.

Esto podría afectar a empresas como FADE, La Poste, SNCF Mobilites o Deutsche Bahn.

El BCE publicará semanal y mensualmente el volumen de adquisiciones de deuda corporativa, como hace con las compras de bonos de titulización y de cédulas (bonos garantizados), pero sin ningún tipo de especificación de país, sector o qué banco central ha ejecutado la compra; tan sólo dirá cada mes las compras que ha realizado en el mercado primario y en el secundario.

También están excluidos de las compras vehículos de gestión de activos o fondos de desinversión y gestión de activos nacionales como el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) o la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (SAREB).

En caso de que la deuda corporativa tenga una rentabilidad negativa, deberá superar la tasa de la facilidad de depósito que está en el -0,40 %. EFE

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