El baloncesto le pasa el testigo ganador al fútbol

La Décima Copa de Europa del equipo de baloncesto del Real Madrid, ganada al Fenerbahce en Belgrado, es todo un testigo ganador para el equipo de fútbol que el próximo sábado jugará la final de la Liga de Campeones en Kiev ante el Liverpool.
Los jugadores del Real Madrid celebran la victoria del equipo ante el Fenerbahce por 85-80, al término de la final de la Euroliga que han disputado eLos jugadores del Real Madrid celebran la victoria del equipo ante el Fenerbahce por 85-80, al término de la final de la Euroliga que han disputado en el Stark Arena de Belgrado, en Serbia. EFE

 

Ricardo Molinelli 

 

Nunca antes el Madrid ha podido firmar este particular doblete de ser campeón de Europa tanto en fútbol como en baloncesto.
Y eso que hubo antes tres oportunidades. En 1962, 1964 y 2014.
En la primera ocasión el baloncesto perdió en Ginebra ante el Dinano Tiblisi por 90-83 y el fútbol perdió por 5-3 en el estadio olímpico de Amsterdam contra el Benfica.
En 1964, los de la canasta ganaron en partido de ida y vuelta al Spartak de Brno por 99-110 y 84-64, y los de fútbol perdieron por 3-1 en la final disputada en el Prater de Viena ante el Inter de Milán, en el último partido de Alfredo Di Stéfano con el equipo.
La última ocasión fue en 2014. El Madrid de baloncesto perdió en la final de Milán ante el Maccabi por 86-98, mientras que el fútbol consiguió su Décima Copa de Europa en la final lisboeta ante el Atlético de Madrid, con el gol en el minuto ‘noventayRamos’ del central sevillano.
Ahora llega la cuarta posibilidad.

Pablo Laso y sus jugadores han sido capaces de ganar un título por el que nadie, es posible que ni ellos mismos, hubiera apostado a lo largo de la temporada.

Las graves e importantes lesiones de hombres claves como Sergio Llull, Ognjen Kuzmic, Gustavo Ayón, Anthony Randolph y Facundo Campazzo, la llegada de nuevos jugadores a mitad de temporada como Edy Tavares y otras circunstancias han hecho que el equipo se haya tenido que ir reinventando sobre la marcha.
La pérdida del factor campo en la última jornada de la fase regular fue un mazazo y otro más grande la derrota en el primer partido en Atenas ante el Panathinaikos.
A partir de ahí la tortilla dio la vuelta. El Madrid derrotó al Panathinaikos con tres victorias seguidas con un gran baloncesto, Llull volvió a las pistas en el tercer partido de la serie y el equipo se clasificó para la Final a Cuatro y selló el primer puesto de la Liga Endesa.
Ya en Belgrado, el CSKA Moscú fue el morlaco que había que torear y el Madrid firmó un gran partido, “con un par de cojones” en palabras del mexicano Gustavo Ayón.
En la final, el Fenerbahce, el vigente y rico campeón de Europa bajó el mando de ‘Míster Euroliga’, que también aspiraba a su Décima particular.
Laso y sus jugadores dieron una lección de concentración, de ganas, de compromiso, de trabajo, de tesón, de hambre y de fe.
Con un ambiente infernal en contra, puesto que el año pasado hubo menos aficionados del Fenerbahce en Estambul que en esta edición en la capital serbia, el equipo supo aguantar el primer tirón de los otomanos y sacar a relucir sus armas de campeón. 
La recompensa ha sido la Décima en baloncesto. Y la promesa de muchos de los jugadores: “Ahora tenemos hambre de Liga”. EFE 

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