Cambiar las reglas de asilo de la UE: ni tan revolucionario ni tan inesperado

La Comisión Europea (CE) propondrá en marzo cambiar las reglas de asilo de la UE, en vista de que las actuales no funcionan, e introducir un sistema permanente de distribución de refugiados, algo que, según el analista de Open Europe Vincenzo Scarpetta, no es inesperado ni tan revolucionario.
Un miembro de la Cruz Roja ayuda a una de los refugiados que viajaban en una embarcación a su llegada a la isla de Lesbos, Grecia el 16 de noviembre Un miembro de la Cruz Roja ayuda a una de los refugiados que viajaban en una embarcación a su llegada a la isla de Lesbos, Grecia el 16 de noviembre de 2015. EFE/Archivo/Orestis Panagiotou

María Ruiz Nievas

El Ejecutivo comunitario estudia en concreto cómo modificar el llamado reglamento de Dublín ante la evidencia de que incluye principios que no se están respetando en el contexto actual de crisis, como el que estipula que los demandantes de asilo deben presentar sus solicitudes en el primer país de entrada a la Unión.

Valora también la creación de un mecanismo permanente y obligatorio para el traslado de refugiados desde los países más presionados por los flujos migratorios, en la actualidad Grecia e Italia, hacia los demás Estados miembros, tras los graves problemas que afronta el sistema de reubicación temporal, por el que solo se ha logrado situar a 331 personas de las 160.000 previstas.

“Presentaremos un nuevo sistema de Dublín. Es una necesidad porque el sistema actual claramente no funciona bien en todos sus aspectos”, reconoció el propio presidente de la CE, Jean-Claude Juncker, quien también dijo que se verá cómo repartir mejor la carga entre países.

Bruselas sostiene que la fórmula por el momento no está decidida y rehúsa precisar si la balanza se inclina del lado de la creación de una ventanilla única que permita a los demandantes presentar su solicitud en cualquier país de la UE, o si se optará por un sistema europeo solo para casos en los que no funcionen los nacionales.

Fuentes comunitarias indican a Efe que en efecto hay distintas posibilidades sobre la mesa y que aún no hay una decisión, pero subrayan que el objetivo último es lograr un sistema de distribución más justo.

Lo que está claro es que ninguna de las posibilidades tendrá fácil su aprobación en el Consejo de la UE, donde están representados los 28 gobiernos nacionales, puesto que pueden plantear problemas de soberanía nacional e implicar una enorme transferencia de poder a Bruselas, aseguró a Efe Scarpetta.

Este analista del centro de estudios Open Europe recuerda que la revisión de Dublín ya estaba prevista para julio de este año, y advierte de que una cosa es la lectura política que quiera hacerse de los cambios y otra muy distinta es el impacto práctico real que tendrían.

El diario Financial Times dijo esta semana que una reforma de Dublín en este sentido supondría trasladar la carga de la presión migratoria de los países de entrada a la UE hacia los Estados del norte, entre ellos el Reino Unido, que se encuentra en un momento especialmente crítico por el referéndum sobre su pertenencia al club comunitario.

Scarpetta explica que en realidad Dublín lleva mucho tiempo sin funcionar, y recuerda que de las 1.831 personas que Londres intentó devolver a los Estados miembros de entrada en 2014, solo pudo en realidad trasladar a 252.

Esto se debe en parte a que no es posible devolver demandantes de asilo a Grecia, principal punto de acceso a territorio comunitario, desde que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y el Tribunal de Justicia de la UE concluyeron que existían deficiencias en el sistema de asilo del país y en las condiciones de acogida.

En cuanto al mecanismo permanente de reubicación, Scarpetta opina que se trata de un “arreglo a corto plazo” más que una verdadera solución.

“No creo que las cuotas sean la solución”, afirma, al tiempo que defiende una respuesta europea internacional más completa que incluya desde un mejor control de las fronteras exteriores a una estrecha cooperación con terceros países como Turquía o el Líbano, y sobre todo una estabilización de la situación política en Libia y Siria para evitar la huida masiva de personas de los conflictos.

La respuesta a esta crisis está en manos de la CE, pero sobre todo de los Estados miembros.

El primer ministro de Holanda, Mark Rutte, cuyo país ocupa este semestre la presidencia de turno del Consejo de la UE, dijo el pasado jueves en Davos que desde principios de año han llegado 35.000 refugiados e inmigrantes, y anticipó que esa cifra puede ser cuatro veces mayor una vez que el invierno haya pasado en Europa, por lo que reclamó actuar en el plazo de seis a ocho semanas. EFE