El asesinato de dos locutores pone en el tapete la violencia en R.Dominicana

El asesinato de dos locutores cuando estaban en directo en una emisora dominicana ha puesto sobre el tapete un problema latente en el país: la violencia, la inseguridad y el uso indiscriminado de armas de fuego.
El presidente dominicano, Danilo Medina, durante la V Cumbre de la Celac, en Bávaro (República Dominicana). EFE/Archivo/Orlando BarríaEl presidente dominicano, Danilo Medina, durante la V Cumbre de la Celac, en Bávaro (República Dominicana). EFE/Archivo/Orlando Barría

 

Marta Florián

 

La República Dominicana está consternada desde que el pasado martes fueron asesinados a tiros en una emisora de radio de San Pedro de Macorís (este), y en circunstancias por aclarar, los locutores Leo Martínez y Luis Manuel Medina, en un hecho “sin precedentes” en el país, coinciden gremios periodísticos nacionales.

De este crimen se acusó, casi de inmediato, a José Rodríguez, quien, según la Policía Nacional, se suicidó de un tiro la noche del miércoles al verse “acorralado” por agentes policiales a la salida de la provincia de San Pedro de Macorís, donde ambos comunicadores eran muy conocidos por sus años en el ejercicio periodístico.

Este doble homicidio ha suscitado la condena de los gremios de prensa dominicanos y de la Sociedad Interamericana de Prensa, que instó a las autoridades “a esclarecer los asesinatos para conocer las causas y llevar a los responsables ante la Justicia”.

La directora general de la Unesco, Irina Bokova, señaló que “estos actos brutales propagan el terror no solamente entre la comunidad mediática del país, sino en la sociedad en su conjunto”.

La muerte de Medina y Martínez ha puesto en la mira nuevamente el tema de la violencia.

El año pasado ocurrieron en el país 1.613 homicidios, de los cuales el 61 % fueron por arma de fuego, según cifras del Ministerio de Interior y Policía (MIP), cuyo titular, Carlos Amarante Baret, ha anunciado que en adelante “se aplicarán controles estrictos para otorgar permisos y renovar licencias de armas de fuego”.

La muerte de los locutores hizo recordar la del alcalde de Santo Domingo Este y presidente de la Federación Dominicana de Municipios, Juan de los Santos, abatido a tiros en diciembre de 2015 en su oficina por un exempleado del cabildo, que acabó también con su escolta antes de suicidarse.

Aquello obligó a los legisladores a retomar el debate de una ley para controlar el porte y tenencia de armas de fuego, que finalmente fue aprobada en julio de 2016.

La nueva ley limita el uso de armas a los militares y policías que no estén de servicio, promueve el desarme paulatino de la población y busca controles más estrictos en el momento de adquirir un arma de fuego.

Contrario a ella, el diputado Elías Báez, del Partido Revolucionario Moderno (PRM, el principal de la oposición), animó a la población, a raíz del asesinato de los locutores, a adquirir armas de fuego porque “nadie está seguro” en el país, “ni siquiera” su presidente, Danilo Medina.

Hasta ahora, las autoridades no han hecho propuestas concretas para iniciar el desarme de la población civil, mientras continuamente se informa del decomiso de armas en manos de delincuentes, la mayoría de ellas robadas en asaltos y que en un buen número de casos dejan víctimas fatales.

La delincuencia está considerada como la principal preocupación de los dominicanos y, según una encuesta de la firma Gallup publicada recientemente en el país, el 34 % de la población considera que este flagelo es mayor que el año pasado.

El Gobierno afirma que las tasas de homicidios han bajado en los últimos años, pero la percepción de inseguridad de la población es una de las más altas en la región, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. EFE