Argentina baraja a contrarreloj alternativas para no caer en nueva mora

El durísimo revés judicial que los denominados fondos "buitres" le asestaron ayer a Argentina obliga al Gobierno de Cristina Fernández a analizar a contrarreloj alternativas de emergencia para no caer en cese de pagos.
La presidenta de Argentina Cristina Fernández en un acto en la Casa Rosada (Buenos Aires).EFE/Archivo/Carlos Brigo
La presidenta de Argentina Cristina Fernández en un acto en la Casa Rosada (Buenos Aires).EFE/Archivo/Carlos Brigo

Natalia Kidd 

La Corte Suprema de Estados Unidos desestimó ayer lunes la apelación presentada por Argentina en un caso entablado en Nueva York por fondos de inversión que le reclaman a la nación suramericana el pago de bonos por unos 1.300 millones de dólares que entraron en mora en 2001 y que no ingresaron a las reestructuraciones de 2005 y 2010.

Con esta decisión del Supremo, queda en pie un fallo del juez neoyorquino Thomas Griesa, confirmado por la Cámara de Apelaciones de Nueva York, que obliga a Argentina a pagar en efectivo esa deuda, en un plazo de quince días. 

El Gobierno de Fernández ha sostenido a lo largo del litigio que no pagaría a los “buitres”, a quienes acusa de haber comprado los bonos mucho después del cese de pagos de 2001, a precio de “basura”, solo con el fin de litigar y hacer un enorme negocio financiero.

Argentina tiene la opción de desoír el fallo, pero aun así la sentencia complica -y mucho- los pagos que el país viene haciendo puntualmente a los acreedores privados que sí aceptaron los canjes de 2005 y 2010 y que representan el 93 % de los tenedores de la deuda argentina que cayó en mora a finales de 2001, en medio de una grave crisis económica, política y social.

Argentina debe hacer su próximo pago a estos acreedores el próximo día 28, pero los fondos litigantes, con el fallo de la Corte a su favor, pueden solicitar el embargo de los giros que Argentina haga a Estados Unidos para hacer los pagos en esa jurisdicción.

Si los querellantes lograran embargar esos fondos –unos 160 millones de dólares- para cobrar en parte lo que demandan, los acreedores que sí aceptaron los canjes se quedarían sin cobrar y Argentina entraría así en “default” (cese de pagos) técnico.

Como alternativa, Argentina podría sortear de momento una suspensión de pagos ganando tiempo mediante la solicitud a la Corte Suprema de Estados Unidos de una revisión de su decisión. Para dar este paso tiene 25 días y solo le haría ganar tiempo pues el Supremo de Estados Unidos difícilmente revisa sus sentencias.

Por último, a Argentina le queda la opción de pagar a los “buitres” y también a sus acreedores adheridos a la reestructuración, aunque ello le supondría una fuerte salida de dinero en momentos en que su reservas monetarias están en un frágil “stand by” tras la fuerte sangría del año pasado.

Sin embargo, inversores institucionales internacionales, tenedores de deuda argentina e interesados en evitar que los bonos en sus carteras entren en mora, están dispuestos a dar una mano al país suramericano.

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