ARCO 2018

ARCO, una feria que no es ajena a las polémicas

La retirada en ARCO 2018 de la obra de Santiago Sierra "Presos Políticos en la España Contemporánea" se suma a otras ediciones en las que las propuestas artísticas, en un terreno entre la denuncia, la provocación o el mal gusto, suscitó polémica, aunque Ifema no llegó a pedir que se apartaran.
Imagen de catálogo de una de las fotografías de la obra 'Presos Políticos', del español Santiago Sierra, en la edición 2018 de ARCO y que constabImagen de catálogo de una de las fotografías de la obra "Presos Políticos", del español Santiago Sierra, en la edición 2018 de ARCO y que constaba de una serie de 24 fotografías en la que aparecían, pixeladas, imágenes de Oriol Junqueras o los jóvenes detenidos por agresión a dos guardias civiles en Alsasua (Navarra), y que ha sido retirada por decisión de la galerista Helga Alvear. EFE/Fernando Villar

El artista francés Yann Leto (Burdeos, 1979), residente en Zaragoza, asegura que ha sido “vetado” en varias ediciones de ARCO a partir del espectáculo que estrenó allí en 2014, “Congress Topless” (El congreso en pelotas), en el que aparecían dos mujeres bailando en una barra para “recrear” “el típico sitio donde se reúnen los políticos, la casta del puro”.

El artista, que en 2013 había llevado una instalación que representaba una cruz gamada con luz verde de farmacia, regresó en 2017 con “Francisco”, un cuadro de 2,60 por 2 metros, que pintó en 2013 tras la elección del papa Francisco y en la que aparecen el Vaticano y la Casa Blanca.

En ARCO 2012 también suscitó una gran polémica la obra de Eugenio Merino “Forever Franco”, una escultura realista de Francisco Franco de uniforme y con gafas de sol metido en una nevera de Coca-Cola, que le costó al artista una demanda de la Fundación Francisco Franco.
En ediciones anteriores, Merino había llevado a esa feria de arte la obra “Fidel zombi”, en la que mostraba al expresidente cubano “resucitado” de entre los muertos y con “Starway to Heaven” suscitó una protesta de la Embajada de Israel.

Esta última obra representaba a un musulmán orando semitumbado, con un sacerdote católico de rodillas encima de él y, sobre éste, de pie, un rabino.

El escultor hiperrealista Paolo Schmidlin diseñó una escultura de la reina Isabel en la que unas manos acariciaban sus pechos desnudos y su vientre.

Antoni Miralda con “No hay pan para tanto chorizo”, sobre el 15-M, o el ruso Andrei Molodkin, con la escultura “$”, que representaba un dólar lleno de petróleo, han sido otros de los que más comentarios han suscitado. EFE

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