Arabia Saudí e Irán rompen relaciones, aumentando la tensión en la zona

El Gobierno de Arabia Saudí rompe relaciones diplomáticas con Irán tras el asalto a la Embajada saudí en Teherán y su consulado de la ciudad de Mashhad, según anunció el ministro saudí de Asuntos Exteriores, Adel al Yubeir.
El líder supremo iraní ayatolá Alí Jameneí,/EFE/ArchivoEl líder supremo iraní ayatolá Alí Jameneí,/EFE/Archivo

En una rueda de prensa, Al Yubeir añadió en la tarde del pasado 3 de enero que el embajador iraní y el resto del personal diplomático en Riad tiene 48 horas para salir de Arabia Saudí.
El asalto a las legaciones diplomáticas saudíes en Irán se produjo horas después de que las autoridades de Riad ejecutaran al prominente clérigo y dirigente chií, Nimr Baqir al Nimr, y otros 46 reos condenados a muerte, lo que provocó las críticas de buena parte de la comunidad chií.
Yubeir señaló que Irán tiene un historial de no respetar las misiones diplomáticas desde la ocupación de la embajada estadounidense en el año 1979. Y que Irán representa un refugio seguro para los líderes de Al Qaeda desde 2001.
La ejecución de Al Nimr por las autoridades de Riad ha aumentado la tensión entre Arabia Saudí, por un lado, e Irán y los chiíes de Oriente Medio por otro, que ya se enfrentan en varios conflictos en la región.
En Irán, el líder supremo Ali Jameneí, condenó la muerte del clérigo chií disidente y amenazó a los políticos saudíes.
Jameneí dijo que, “sin lugar a dudas, el injusto derramamiento de la sangre de este mártir inocente, actuará de forma rápida y los políticos saudíes se enfrentarán a un castigo divino”, señaló en su pagina web oficial.
Las críticas también han llovido desde las comunidades chiíes de países como Irak, el Yemen, el Líbano o Baréin, así como de organizaciones como Amnistía Internacional.
Recordemos que Al Nimr fue ejecutado el pasado sábado, 2 de enero, después de que en octubre el Tribunal Supremo confirmara su condena a pena de muerte por desobedecer a las autoridades e instigar a la violencia sectaria.
En julio de 2012, el clérigo fue detenido por varias causas, entre ellas por apoyar a células terroristas y los disturbios contra las autoridades saudíes que estallaron en febrero de 2011 en la provincia de Al Qatif, en el este del país y de mayoría chií.
Además, las autoridades saudíes ejecutaron también el mismo día a otras 46 personas condenadas por pertenecer a grupos terroristas y cometer ataques en el reino.
El líder supremo iraní, Ali Jameneí, aseguró que el Gobierno saudí pagará por la ejecución de al Nimr.
Mientras que desde Marruecos, el gobierno pide “sensatez” a Irán y A.Saudí para evitar nuevos disturbios. EFE