Apoyo de ERC y PDeCAT a la moción abre grietas en el independentismo

Nada puede ser peor que Mariano Rajoy. Este es el argumento madre con el que los partidos independentistas con presencia en el Congreso de los Diputados, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y el Partit Demòcrata Europeu Català (PDeCAT), han justificado su apoyo a la moción de censura presentada por el socialista Pedro Sánchez.

MADRID, 21/09/2017.- Los diputados de ERC (de izda a dcha), Ana María Surra, Teresa Jordà, Joan Tardà, Ester Capella, Joan Olòriz y Jordi Salvado MADRID, 21/09/2017.- Los diputados de ERC (de izda a dcha), Ana María Surra, Teresa Jordà, Joan Tardà, Ester Capella, Joan Olòriz y Jordi Salvador ì Duch, a su llegada al Congreso. EFE/Archivo/Zipi

 

Marta Vergoñós

Aunque han subrayado que votan con la nariz tapada y que no comparten muchos de los postulados del PSOE, no han conseguido esquivar las críticas de parte del indepenendentismo, que ven este “sí” como una nueva renuncia al “mandato” del referéndum del 1 de octubre.
Tanto ERC, cuyo líder Oriol Junqueras se halla en prisión preventiva, como el PDeCAT, que en Cataluña forma parte de Junts per Catalunya (JxCat), la formación que lidera Carles Puigdemont, mantuvieron la incógnita hasta el último momento. Este suspense parece responder a la voluntad de estos partidos de esperar al tono del discurso de Pedro Sánchez para decidir definitivamente el sentido de su voto.
Cabe recordar que el líder socialista ha sido especialmente duro con el independentismo y con el nuevo presidente catalán, Quim Torra, durante las últimas semanas. Del flamante presidente catalán dijo que es “racista y supremacista”, y le equiparó con la política francesa de la ultraderechista Marine Le Pen.
Sin embargo, durante su intervención en el debate de la moción de censura, Sánchez fue mucho más comedido y tendió la mano en repetidas ocasiones para abrir una nueva etapa basada en el diálogo que encauce la resolución del conflicto soberanista. De hecho, incluso llegó a afirmar que España es un Estado plurinacional y se refirió a los más de 40 puntos de mejora que en su día el expresidente de la Generalitat, Artur Mas, llevó a Moncloa.
Se trata de mejoras en materia de infraestructuras, financiación y competencias que en ese momento se guardaron en un cajón y que ahora el líder socialista podría rescatar para demostrar que el autogobierno catalán puede progresar sin necesidad de la independencia.
En paralelo con este aparente acercamiento de posiciones de los partidos mayoritarios del independentismo y el que será nuevo Ejecutivo español, se han alzado varias voces críticas por lo que consideran una nueva concesión, algunas procedentes JxCat, el partido de Puigdemont, que incluye al PDeCAT en sus filas. Se llegó a apuntar desde algunos medios que el propio expresidente habría recomendado una abstención, pero al final vencieron los partidarios de que cualquier alternativa a Rajoy es una buena noticia.
Pero los más contundentes han sido los miembros de la Candidatura d’Unitat Popular (CUP). El alejamiento de esta formación de izquierda anticapitalista de las posturas dialogantes que cada vez ganan más peso entre los partidarios de la secesión es significativa, porque sin el apoyo de los cuatro diputados ‘cupaires’ en el Parlamento catalán el independentismo no tiene mayoría. Ya antes de la sesión de investidura de Quim Torra anunciaron que pasaban “humildemente a la oposición” porque no compartían la vía legalista del nuevo Gobierno catalán, que aparcó la unilateralidad.
Ahora, la apertura de una nueva etapa en la que la Generalitat pueda buscar pactos con el Gobierno central podría distanciar aún más a los ‘cupaires’ de ERC y JxCat, lo que obligaría a estos últimos a buscar complicidades con el sector de los ‘comunes’, los homólogos de Podemos en Cataluña, que representan un pensamiento soberanista pero no independentista. Estos nuevos socios imprimirían un carácter aún más moderado en el Gobierno de Torra en cuestión de encaje territorial. EFE 

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