Antonio Guterres, contra el veto de EEUU

El secretario general de la ONU, António Guterres, asegura que el veto a los ciudadanos de ciertos países decretado por el presidente de EEUU, Donald Trump, viola "principios básicos" y debería ser eliminado.
El secretario general de la ONU, el portugués Antonio Guterres. EFE/Laurent Gillieron El secretario general de la ONU, el portugués Antonio Guterres. EFE/Laurent Gillieron

“Creo que estas medidas deberían ser eliminadas más pronto que tarde”, dijo Guterres en declaraciones a los periodistas en la sede de Naciones Unidas.

Con una dilatada trayectoria política y un perfil humanista, el ex primer ministro portugués António Guterres tomó posesión del cargo de secretario general de la ONU el pasado enero.

Conocido por su capacidad de mediación, inteligencia y entrega al trabajo y a causas solidarias, su proyecto pasa por “renovar” la institución para que hable “más alto y más claro” y garantizar así que se escuche su voz y también que se respete, tal y como explicaba él mismo en una reciente entrevista con Efe.

Ingeniero electrónico de profesión, António Manuel de Oliveira Guterres (Lisboa, 1949) nació en el seno de una familia campesina acomodada.

Inició su carrera política de la mano del “patriarca” socialista Mário Soares y llegó a la secretaría general del partido en 1992, tres años antes de vencer las elecciones y ser nombrado jefe del Gobierno luso.

Nunca logró esconder su inclinación hacia la política exterior y fue bajo su mandato cuando Portugal dio por finalizado el proceso de descolonización con la devolución de Macao a China.

Otro de sus grandes éxitos diplomáticos fue su papel en la resolución de la cuestión de la independencia de Timor Oriental, antigua colonia portuguesa que se convirtió en un Estado independiente en 1999.

Además de socialista, Guterres es católico practicante y “militante social”, como le definen algunos de sus amigos más cercanos.

El despegue de sus aspiraciones exteriores podría haber llegado a finales de los 90, cuando estuvo cerca de presidir la Comisión Europea, pero la enfermedad que sufría su mujer Luísa Melo, que acabó falleciendo en 1998, le llevó a posponer sus planes internacionales.

Con dos hijos y casado en segundas nupcias con Catarina Vaz Pinto, entre 1999 y 2005 fue presidente de la Internacional Socialista.

El gran salto llegó dos años después, en 2005, cuando fue nombrado Alto Comisario de la ONU para los Refugiados, puesto que ocupó hasta 2015 y desde el que tuvo que afrontar la peor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial. EFE

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