Andalucía medirá el alcance de los “efectos” Sánchez y Casado

Andalucía será el próximo 2 de diciembre la primera comunidad autónoma en calibrar el efecto de las dos últimas grandes novedades de la política española: la llegada del socialista Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno en junio pasado y la de Pablo Casado al liderazgo del PP en julio.
La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, el pasado 10 de octubre, durante su comparecencia en el Palacio de San Telmo en Sevilla. EFE/ArLa presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, el pasado 10 de octubre, durante su comparecencia en el Palacio de San Telmo en Sevilla. EFE/Archivo

 

Carlos Moral

 

Las elecciones regionales andaluzas abren, además, un intenso ciclo electoral que incluye en los próximos meses comicios europeos, municipales y autonómicos, y al que se suma la incertidumbre sobre un posible adelanto de las elecciones generales -inicialmente previstas para 2020-. Por ello, los resultados y las posibles alianzas que se tejan tras los comicios andaluces tendrán una repercusión importante en la política nacional.
Curiosamente, Sánchez y Casado librarán su primera batalla electoral con candidatos que se han alineado en el sector contrario al suyo en sus respectivos partidos: Susana Díaz disputó a Sánchez el liderazgo del PSOE en las primarias de 2017 y Juanma Moreno apoyó a la rival de Casado en el Congreso del PP, la ex vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría.
El PSOE ha gobernado Andalucía de forma ininterrumpida desde que se aprobó el estatuto de autonomía en 1981 y ha ganado nueve de las diez elecciones autonómicas celebradas hasta ahora, incluidas las últimas, en 2015, cuando Susana Díaz logró la investidura tras un pacto con Ciudadanos.
Históricamente, el PSOE ha tenido en Andalucía su caladero de votos más importante, incluso en los peores momentos del partido. Por eso, una caída en diciembre supondría un serio revés para el Gobierno de Sánchez, por más que la candidata sea su principal rival interna.
Para el nuevo líder del PP también son unos comicios muy relevantes. Un eventual “sorpaso” de Ciudadanos, que algunas encuestas pronostican, supondría no solo el fin del “efecto Casado” sino que pondría en cuestión la hegemonía de los populares en el centro derecha puesto que se sumaría a su pésimo resultado en las elecciones catalanas de 2017 -4 escaños frente a los 36 de Ciudadanos-.
Con menos urgencias que socialistas y populares llegan a los comicios Ciudadanos y Podemos, que en esta ocasión se presenta en coalición con IU bajo la marca Adelante Andalucía. Ambos pueden desempeñar un papel decisivo en la formación del nuevo gobierno si se confirma la división del voto que vaticinan los sondeos y que ya se produjo en 2015.
Las encuestas avanzan una victoria socialista, aunque lejos de la mayoría absoluta, y un importante crecimiento de Ciudadanos, que obtendría unos resultados similares a los de PP y Adelante Andalucía.
Además del desempleo -Andalucía es la segunda región con más paro, que asciende al 23,1 % según la última Encuesta de Población Actica (EPA)- y los asuntos sociales y económicos, la corrupción volverá a ser protagonista de la campaña electoral, no solo por el caso ERE, pendiente de sentencia, sino por las revelaciones de un nuevo escándalo que afecta a la Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo (Faffe) y que se produjo supuestamente entre 2004 y 2009.

 

Los candidatos:

Los aspirantes a presidir la comunidad andaluza el próximo 2 de diciembre de los cuatro principales partidos serán los mismos que en 2015, con la única novedad de que en esta ocasión, Podemos e IU concurrirán juntos.
– Susana Díaz, presidenta andaluza desde 2013, encabeza la candidatura socialista desde una posición interna menos sólida que en 2015, cuando se perfilaba como la futura líder nacional del PSOE. Estos serán sus primeros comicios desde que fuera derrotada contra pronóstico por Pedro Sánchez en las primarias a la Secretaria General socialista en 2017.
Díaz reivindica su gestión y pide tiempo para profundizar en su proyecto social. Su punto débil volverá a ser la corrupción de anteriores administraciones socialistas. Como ya ha hecho el PSOE en el pasado, la presidenta intentará reforzar su candidatura con políticos relevantes del entorno de IU, favorecida ahora por el descontento existente entre algunos miembros de la formación de izquierda por la alianza con Podemos.
– Juanma Moreno, candidato del PP, se enfrenta a unas elecciones decisivas para su futuro. En el Congreso del PP se alineó con Soraya Sáenz de Santamaría, quien promovió su nombramiento al frente de los populares andaluces en 2014 tras una batalla soterrada con María Dolores de Cospedal, entonces secretaria general del PP, y en esta ocasión no puede permitirse un mal resultado.
En la primera tentativa electoral de Moreno, el PP perdió 17 escaños -pasó de 50 a 33- y ahora se enfrenta a la amenaza de que Ciudadanos materialice el “sorpaso” y desbanque a su partido como primera fuerza de la derecha en Andalucía, con previsibles consecuencias en la política nacional.
– Teresa Rodríguez encabezará Adelante Andalucía, una coalición que integra a Podemos e IU y cuyo objetivo es superar los 20 escaños que las dos formaciones obtuvieron por separado en 2015 -15 Podemos y 5 IU- y conformarse como una alternativa sólida a la izquierda del PSOE.
Rodríguez contará en su equipo con el líder de IU en Andalucía, Antonio Maíllo, y tendrá en la campaña el respaldo de la dirección nacional de Podemos, a la que, sin embargo, está enfrentada. Adelante Andalucía, a la que se han sumado otras organizaciones de menor tamaño, se define como de izquierdas, ecologista y andalucista.
– Juan Marín, candidato de Ciudadanos, llega a la cita electoral con unas expectativas muy elevadas, puesto que las encuestas indican que su partido puede auparse al segundo puesto, por delante del PP, con un crecimiento espectacular desde los 9 escaños que actualmente tiene.
Socio de gobierno de Díaz en la legislatura que ahora concluye, desde el pasado verano ha marcado diferencias con la administración socialista hasta anunciar el fin del pacto el pasado mes de septiembre, al estimar que Díaz no había cumplido los acuerdos sobre regeneración democrática -supresión de aforados.-

 

Los posibles pactos.

Si se confirma la fragmentación en el voto que vaticinan los sondeos, después del 2 de diciembre serán imprescindibles los pactos. En la legislatura que ahora acaba Susana Díaz ha gobernado con el apoyo de Ciudadanos y esa sería su opción favorita en el caso de revalidar su victoria y no conseguir la mayoría absoluta, el escenario más probable.
La otra posibilidad para Díaz sería un acuerdo con la coalición que encabeza Podemos, aunque a día de hoy y después de una legislatura en la que la líder de Podemos, Teresa Rodríguez, ha llevado a cabo una oposición frontal a la presidenta andaluza, la distancia entre ambas fuerzas es muy grande.
En cualquier caso, las circunstancias han cambiado desde 2015. Los socialistas ocupan ahora el Gobierno del país, en el que cuentan con el apoyo de Podemos, y Ciudadanos comparte oposición con el PP. Con una sucesión de elecciones a pocos meses vista, las estrategias nacionales de los partidos resultarán determinantes a la hora de los acuerdos. EFE