Teherán y el mundo tienen 6 meses de retos para finiquitar la crisis nuclear

Las diferentes interpretaciones oficiales que siguieron al pacto nuclear entre Irán y el Grupo 5+1 muestran la dificultad que tienen por delante para lograr en seis meses un acuerdo definitivo que ponga fin a una década de crisis entre Teherán y la comunidad internacional.
Hassan Rohaní, presidente iraní, en la sede de la ONU. EFE/Archivo/Peter FoleyHassan Rohaní, presidente iraní, en la sede de la ONU. EFE/Archivo/Peter Foley

Ana Cárdenas 

Mientras los responsables en Washington interpretaban el pacto alcanzado hace una semana en Ginebra como un primer paso para acabar con las ambiciones nucleares iraníes, en Teherán se remarcaba que el parón de las partes más sensibles de su programa es absolutamente “voluntario y temporal” y que “jamás renunciará a su derecho” a la energía atómica.

Teherán ha dejado claro que seguirá con el incumplimiento de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU
que exige que cese de enriquecer uranio aunque, eso sí, ha abierto la puerta a negociar con el mundo la cantidad y nivel de ese enriquecimiento y el destino del material obtenido, lo que puede ser clave para lograr un acuerdo definitivo el próximo mayo.

Kerry ha señalado que el gobierno iraní debe reconocer que esta primera fase ha sido “una prueba muy fácil” y ha advertido de que todavía le separan “profundas diferencias” con el grupo 5+1 (EEUU, China, Rusia, Francia, Reino Unido y Alemania), que se deberán solventar en el próximo medio año.

En este tiempo, unos y otros tendrán, además de la ardua tarea de ponerse de acuerdo, la de convencer a los sectores de su población que se oponen a cualquier pacto. 

Teherán ha dejado claro que nunca aceptará lo que reclaman Israel y el Congreso de EEUU, el desmantelamiento total de su programa, pero también es patente que ni su economía ni su paz social pueden aguantar mucho más tiempo las durísimas sanciones financieras y comerciales y su aislamiento internacional, por lo que está dispuesto a hacer importantes concesiones.

Llegar a un acuerdo definitivo será un viaje “difícil y tortuoso”, advierte el “think-tank” International Crisis Group (ICG), que cifra entre los obstáculos la dificultad de implementar sobre el terreno los compromisos de Ginebra -los inspectores de la ONU han advertido que no tienen medios suficientes-, acordar objetivos conjuntos a largo plazo y mantener el clima actual.

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