Alto el fuego indefinido de las FARC pone en aprietos al Gobierno colombiano

El alto el fuego indefinido anunciado hoy por la guerrilla de las FARC al cerrarse el último ciclo del año de las negociaciones de paz en Cuba muestra que el proceso avanza pero al mismo tiempo pone al Gobierno colombiano ante la disyuntiva de continuar o no con las acciones militares.
El comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Iván Márquez (c-i), y el representante del Gobierno colombiano, Humberto deEl comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Iván Márquez (c-i), y el representante del Gobierno colombiano, Humberto de la Calle (c-d), se saludan al concluir la lectura de una declaración conjunta de ambas partes el 3 de diciembre de 2014, en La Habana (Cuba). EFE/Archivo/Alejandro Ernesto

Jaime Ortega Carrascal 

En el comunicado divulgado el pasado miércoles en La Habana las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) declararon “un cese unilateral al fuego y a las hostilidades por tiempo indefinido, que debe transformarse en armisticio” y que entrará en vigor a las 00.01 hora local (05.01 GMT) del mañana, 20 de diciembre, bajo la supervisión de varios organismos internacionales.

La guerrilla justifica esta decisión como parte de su compromiso con la negociación y en su creencia de que se ha “iniciado un recorrido definitivo hacia la paz acompañado de un proceso constituyente” después de dos años de diálogos con el Gobierno en la capital cubana.

El alto el fuego ha sorprendido no solo porque es la primera vez en este proceso que las FARC declaran una suspensión indefinida de hostilidades sino también porque dejan al Gobierno como el único responsable de un eventual fracaso de esta iniciativa. 

“Sin embargo, también es una jugada política estratégica de la guerrilla para presionar al Gobierno, en tanto pone a prueba su voluntad negociadora y lo responsabiliza del eventual rompimiento de la tregua”, dijo la analista María Fernanda Arocha, del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac).

“En el corto plazo, un escenario en el que el Gobierno acepte un cese bilateral al fuego es poco probable”, agrega el informe del Cerac, según el cual “los costos políticos que tendría que asumir el Gobierno por cuenta de suspender su operatividad militar también serían muy altos.

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