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Alimentando la ilusión

La reciente edición de la pasarela 'Mercedes Benz Fashion Week' Madrid ha sido la número 66 de las celebradas en nuestra ciudad. Yo empezaría a poner nombres a estas ediciones, junto a su carácter numérico, que pone en valor los años que lleva organizándose.
La directora de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, Charo Izquierdo. La directora de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, Charo Izquierdo.

Charo Izquierdo, directora de la “Mercedes-Benz Fashion Week” de Madrid

En mi caso, que solo soy directora de la pasarela desde hace dos ediciones, hablaría de la “Pasarela de la Ilusión”. ¿La de IFEMA? Desde luego. ¿La mía? Sí, claro. Mucha. Pero especialmente de los diseñadores, que han mostrado también esa ilusión en sus colecciones, en sus desfiles, en sus puestas en escena, en su alegría y en su sonrisa después de cada uno de sus shows.

Madrid tiene en esta manifestación de moda, que es la mayor de nuestro país, una oportunidad de oro para ilusionar e ilusionarse; para contar con los establecimientos de moda y con las gentes de la moda como un reclamo para todos los sectores, el de la cultura, desde luego, pero también el del turismo y la economía; como un faro que sin duda es capaz de iluminar al resto del país, y como un tejido que es susceptible de convertirse en la mejor tela para la bandera de la marca España.

Nuestros creadores cuentan con mucho talento. Lo vemos nosotros. Lo veo yo como directora de la pasarela. Lo ha visto la prensa internacional que se ha acercado a nuestro evento. Somos un país con talento creativo y se nota. Ahora bien, necesitamos, desde siempre, que nuestros diseñadores encuentren su pareja en la industria. Ya no se trata de subvencionar, no se trata de ayudar; se trata de trabajar juntos, para alcanzar esa meta hasta ahora inalcanzada de una industria que se apoye en el diseño y un diseño que dé valor a la industria de la moda.

¿Misión cumplida? No del todo, pero muy cumplida en ese entorno de ilusión en el que además se mueve nuestro mundo, creador de sueños. Nuestra última edición ha contado con más visitantes que nunca. Ha tenido más patrocinadores que nunca. Pero eso son números, y aunque sabemos que lo que no es medible no existe, la realidad es que lo que no es contable desde el punto de vista de la narrativa tampoco existe. Y la narrativa de esta 66 edición es muy buena.

Cuando en la primera rueda de prensa con diseñadores en la que fui presentada como nueva directora de la pasarela, les dije aquello de que había que salir de la zona de confort, al parecer se me entendió muy bien. Tanto y tan pronto, que ya en esta edición de septiembre se ha notado. ¿Cómo lo percibe la directora? De la misma manera que lo percibe el público. Por la belleza, que es como se mide una pasarela. Tanto desde el punto de vista de la realización de los desfiles, representación de sus colecciones, como desde el punto de vista de la calidad de la puesta en escena. No diré el nombre del diseñador para no crear agravios comparativos, pero como soy muy usuaria de las redes sociales, muchos de los desfiles los emití en directo a través de Instagram. Recuerdo con mucho cariño cómo otro usuario me preguntó dónde tenía lugar aquello. La transformación de una de las salas del pabellón 14.1 de IFEMA era tal que parecía el salón de un palacio.

Pero es que también hubo palacios como sede de algunos desfiles incluidos en el calendario. La organización también salió de su zona de confort. Y visitamos un hotel, o el pabellón de cristal del Palacio de Correos, sede del Ayuntamiento de Madrid, o fundaciones y hasta un mercado madrileño, como escenarios de algunos desfiles, lo que, sin duda, ha contribuido a presentar una más nutrida situación de la moda de nuestro país. La percepción algo maratoniana de los shows nos hacía más similares a las de las grandes ciudades de la moda. La visión tranquila que he hecho después de lo que en las distintas manifestaciones se presentó me asegura que, en efecto, podemos sentirnos asimilados. Viendo muchos desfiles era y soy consciente de que podrían haberse celebrado en Nueva York, en Londres, en Milán o en París. ¿Orgullosa? Sí, pero con motivos más que fundados.

Y no lo digo yo. Me gusta recordar unas palabras de la prestigiosa periodista Jessica Michault, que asistió a nuestra Mercedes Benz Fashion Week Madrid, junto a otros periodistas internacionales: “Hago muchas semanas de la moda alrededor del mundo además de las cuatro principales, y tengo que decir que la de Madrid es muy sólida”. También quedaron impresionados compradores internacionales venidos de Vietnam, Italia, Reino Unido o de Dubai, que destacaron la calidad de las colecciones.

Ahora queda ilusionar al resto. A muchos. A los medios de comunicación para que den a conocer las propuestas de los creadores españoles. A las tiendas para que confíen en el buen hacer de los diseñadores españoles. Y no solo a las tiendas del mundo, a pesar de mi empeño en la internacionalización, sino también a las tiendas de nuestro país. Y con ese escaparate de los medios y las vitrinas de los establecimientos seguro que se enamora a los compradores y amantes de la moda que hoy son tantos. Queda rematar la ilusión de unos diseñadores que cada vez venden más sus colecciones on line, pero que tienen que seguir ahondando en su digitalización. Para ellos, desde IFEMA hemos realizado un gran esfuerzo reforzando la comunicación a través de las redes sociales. También les compete a ellos echar ahí el resto.

Para que la ilusión siga desfilando.

Para que el sueño se convierta en realidad.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.