Algunas lecciones de la caída de la empresa tecnológica Gowex

La caída del valor bursátil en 867 millones de euros de la empresa tecnológica Gowex pone en el punto de mira al Mercado Alternativo Bursátil (MAB) donde cotizan 23 pymes, "startups" y compañías con un modelo de negocio alternativo.
Jenaro García, consejero delegado de Gowex, durante el toque de campana que marcó hoy el inicio de la cotización de la compañía en el Mercado AltJenaro García, consejero delegado de Gowex, durante el toque de campana que marcó hoy el inicio de la cotización de la compañía en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), en 2010. EFE/Archivo/Ángel Díaz

Antonio Nogueira

La eficiencia del MAB deja mucho que desear tras dejar Gowex -la empresa que desde 1999 se dedicaba a la creación de redes gratuitas de WiFi en espacios públicos, comercios y medios de transporte- una deuda de 14,1 millones de euros en créditos y préstamos públicos (ICO, Ministerio de Industria, CDTI) difíciles de recuperar; aparte de las mermas de otros acreedores, pérdidas de puestos de trabajo…

Además, el quebranto a los accionistas comenzará a manifestarse de forma polémica, pues éstos pretenderán el amparo del regulador público, pese a las advertencias sobre los grandes riesgos inherentes a este tipo de inversiones.

El pequeño drama que aquí se suscita es que, pese a todo, el MAB, o un instrumento similar, es necesario ante la sequía de financiación para compañías modestas de carácter innovador, que tendrán siempre muy difícil o imposible entrar en el mercado continuo.

El papel desempeñado por el denunciante de Gowex – el bróker estadounidense “Gotham City Research”- también ha generado suspicacias.

Se trata según los expertos, de un vendedor a la baja que ha propiciado tácticas similares a lo que ha ocurrido con Gowex, como fue el caso de la empresa de software de Atlanta (Estados Unidos) Ebix o la empresa de baldosas china Tile Shops.

En el caso de Gowex lo valoró a cero euros, lo que provocó un desplome del 46% de su valor, y ahí comenzó un hundimiento que se presume definitivo.

Acerca de las burbujas financieras, hay lecciones del pasado de las que se puede aprender.

Sin embargo, el célebre economista norteamericano John Kenneth Galbraith escribió en “Breve historia de la euforia financiera” que no se hacía demasiadas ilusiones al respecto; él solía recordar la extrema fragilidad de la memoria en asuntos financieros. En aquel libro, Galbraith consideraba dos denominadores comunes:

El primero, que en todos los acontecimientos tipo Gowex domina la creencia de que hay algo nuevo en el mundo.

El segundo, que todas las crisis implican una deuda que, de uno u otro modo, se vuelve peligrosamente desproporcionada en relación a los medios de pago subyacentes.

El autor advertía que un elemento que refuerza de forma extraordinaria los intereses creados para convertirlos en euforia es la censura de la ciudadanía común y del sector financiero dirigida contra quienes expresan dudas o discrepancias en relación a mercados cuyo funcionamiento nunca queda suficientemente claro.

Por último, el momento en que el presidente dimisionario de Gowex, Jenaro García, se disculpó, escena difundida a través de las redes sociales, denota un estilo de gestión que ni siquiera el presunto fulgor de los negocios tecnológicos es capaz de ocultar.

Más bien refleja un ambiente profesional que recuerda aquello que decía el escritor de temas financieros y director de The Economist Walter Bagehot: “todas las personas son tanto más crédulas cuanto más felices”.

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