Algunas claves para el 26 de junio

La vuelta a las urnas el próximo 26 de junio debería servir para romper el bloqueo político que se instauró tras los comicios de diciembre pero, a tenor de las encuestas, la gobernabilidad sigue tan en el aire como entonces, aunque ha habido algunos cambios destacados en el escenario.
MADRID, 13/06/2016.- El presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy (i), el líder del PSOE, Pedro Sánchez (2i), el presidente de CiMADRID, 13/06/2016.- El presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy (i), el líder del PSOE, Pedro Sánchez (2i), el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (2d), y el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (d), tras sus atriles momentos antes de iniciar el único debate a cuatro de la campaña electoral, organizado por la Academia de cara a las elecciones generales del 26J, hoy en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid. EFE/Mariscal

Carlos Moral

 

 

Terceras elecciones
Existe cierto consenso en que de las segundas elecciones en seis meses saldrá un nuevo gobierno y que no habrá terceros comicios. Sin embargo, la relación de fuerzas que adelantan los sondeos es similar a la actual, por lo que el desbloqueo dependerá de la capacidad de acuerdo de los partidos.
El líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha sido el único en afirmar claramente que no habrá nuevos comicios. Sin embargo, no ha dicho qué está dispuesto a hacer para impedirlo y ha añadido que no posibilitará un gobierno del PP, con lo que por ahora deja las cosas como estaban.
Se da por hecho que los partidos serán más flexibles a la hora de negociar acuerdos después del 26-J, pero los intereses de cada cuál volverán a estar encima de la mesa y nada se puede dar por echo.

 

Cambios en el escenario
El principal cambio en el tablero ha sido el acuerdo entre Podemos e IU-Unidad Popular para concurrir juntos a los comicios, cuya primera consecuencia ha sido frenar el desgaste que parecía sufrir Podemos, puesto que la principal alternativa de sus votantes desencantados, IU, es ahora parte del mismo proyecto, Unidos Podemos.
Además, la unión favorece que los resultados que obtengan sean más proporcionales al número de sufragios recibidos, evitando la pérdida de miles de votos, en particular en provincias pequeñas, debido a la ley electoral.
Los meses transcurridos desde las elecciones de diciembre han puesto el foco de la actualidad política en las negociaciones entre los partidos, lo que, junto a algunos datos económicos positivos, parece favorecer al Gobierno del PP, que ha evitado desgastes adicionales.
El acuerdo entre PSOE y Ciudadanos ha mostrado es espíritu negocidor de ambos, pero también condiciona su estrategia para el 26 de junio. El PSOE tiene más difícil presentar como “marca blanca” del PP a un partido con el que suscribió un acuerdo y Ciudadanos ha abierto un flanco para los ataques del PP por pactar con los socialistas.

 

El eje izquierda-derecha
Si en diciembre la dialéctica electoral estuvo marcada por la disyuntiva entre nueva y vieja política, ahora vuelve la clásica, izquierda y derecha. Los partidos nuevos ya han emergido y en el camino se han ido acercando a la problemática común a los partidos tradicionales y dejando parte de su frescura.
Podemos, que hizo bandera de la transversalidad y la superación del eje izquierda-derecha, ha preferido esta vez posicionarse abiertamente en la izquierda mediante su pacto con IU y ha enfocado la campaña atribuyéndose el papel de alternativa socialdemócrata.
El PSOE continúa apostando por el eje del cambio, que trató de convertir sin éxito en Gobierno tras las pasadas elecciones, pero el hecho de que Ciudadanos y Podemos hayan mostrado su incompatibilidad y la poca rentabilidad electoral que parece haber tenido para sus protagonistas (PSOE y Ciudadanos) hace improbable que pueda reeditarse después del 26 de junio.

 

Las exigencias de la UE
En lo que todos los contendientes coinciden es en obviar en su discurso las exigencias impuestas por la Comisión Europea a la economía española para cumplir con los objetivos de déficit, una realidad a la que tendrá que hacer frente inexcusablemente el próximo gobierno.
Reducciones de impuestos e importantes aumentos del gasto público para acompañar medidas sociales, presentes en los programas de los partidos, combinan mal con la necesidad de cuadrar gastos e ingresos que reclama la UE.

 

Lo que se juega cada uno
Aparentemente el líder del PSOE y su partido son los que más se juegan en las urnas. Si no mejoran los resultados de diciembre y además son superados por Unidos Podemos, se recrudecerían las tensiones internas y los socialistas probablemente se verían abocados a una nueva renovación.
Las encuestas coinciden en la victoria del PP, pero también en que difícilmente va a lograr una mayoría para gobernar sin contar al menos con la abstención del PSOE.
Mariano Rajoy ha sobrevivido a los resultados de los comicios de diciembre y a los largos meses de gobierno en funciones con escaso desgaste y mínimo cuestionamiento interno, pero finalmente, su futuro podría quedar en manos de los socialistas.
Podemos, al que en los últimos meses se le han acumulado los problemas internos al tiempo que las encuestas apuntaban un declive de sus expectativas, ha dado un giro a la situación gracias a su pacto con IU.
Unidos Podemos está en disposición de convertirse en segunda fuerza, lo que supondría el mayor cambio en el escenario político español desde 1982 y completaría un proceso vertiginoso que en dos años y medio habría llevado a Podemos desde la nada -no existía- a superar al partido hegemónico de la izquierda española.
Para Albert Rivera y Ciudadanos el reto es consolidarse y ser determinantes, aunque las encuestas les dejan con parecido porcentaje de votos y algún escaño menos.

 

El próximo gobierno
El Gobierno que se forme después del 26-J no lo va a tener fácil, porque lo más probable es que esté sustentado por una mayoría inestable y frágil.
Lo previsible es que el nuevo Ejecutivo tenga que gobernar buscando acuerdos específicos para cada propuesta, porque una coalición de gobierno o un sólido acuerdo de legislatura a priori parecen complicados.
En cualquier caso, y como ya se repetía antes del 20-D, será imprescindible la flexibilidad de todos los implicados, que tendrán que dejar en segundo plano sus intereses partidistas a corto plazo. Al menos por un tiempo, el que dure la legislatura. EFE

 

 

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