Alexéi Kudrin, el liberal amigo de Putin que aspira a reformar Rusia

A menos de cuatro meses para las elecciones en Rusia, nadie duda de que Vladímir Putin seguirá otros seis años en el Kremlin, a diferencia del primer ministro Dmitri Medvédev, un cadáver político que podría ser reemplazado por uno de sus peores enemigos, el exministro de Finanzas Alexéi Kudrin.
Foto de Alexéi Kudrin. EFE /Archivo/ Sergei ChirikovFoto de Alexéi Kudrin. EFE /Archivo/ Sergei Chirikov

 

Arturo Escarda 

 

Considerado uno de los políticos más liberales en el entorno de Putin, Kudrin se ofreció este fin de semana a presidir el Gobierno después de las presidenciales del próximo mes de marzo.
“No me corresponde a mí la decisión, (…) pero estoy dispuesto a todo para que el próximo Gobierno tenga más éxito que el anterior”, dijo al ser preguntado por los rumores que le colocan al frente del Ejecutivo después de las elecciones, en una entrevista emitida este fin de semana por el canal de televisión estatal Rossia.

Kudrin dirigió durante doce años las finanzas rusas, desde la llegada de Putin al poder en 2000 y hasta finales de 2011, y aunque salió del Gobierno poco antes de la vuelta del actual presidente al Kremlin, nunca dejó de ser alabado por éste como uno de los mejores expertos financieros de Rusia.

El exministro abandonó el Gobierno por diferencias con el entonces presidente Dmitri Medvédev, y desde entonces siempre se ha mantenido firme en su determinación de no volver al poder mientras el actual primer ministro siga al frente del Ejecutivo.

Ahora que faltan meses para las presidenciales -a las que Putin concurrirá con toda seguridad para ser reelegido-, la popularidad de Medvédev está por los suelos y prácticamente nadie da un duro por su continuidad en la política de altos vuelos.

El actual mandato de Putin ha estado marcado por la vuelta al autoritarismo y las tensiones con Occidente, sobre todo tras la anexión de Crimea, pero también por el estancamiento de la economía y el notable descenso de la calidad de vida de los ciudadanos.

Quizás Kudrin -un liberal que dio al presidente ruso sus mejores resultados en el ámbito económico, que rechaza el aislamiento internacional y las políticas exteriores agresivas, y que apuesta por reformar la economía y el sistema de Gobierno- sea el as en la manga, el tapado de Putin para dar un inesperado giro a toda su política.

El exministro de Finanzas, al frente del “think tank” Comité de Iniciativas Civiles, lleva varios años trabajando por encargo del mandatario ruso en una estrategia de desarrollo para el país, y las reuniones entre ambos son regulares.

Kudrin es partidario de una dolorosa reforma económica estructural capaz de relanzar el crecimiento anual hasta cifras muy por encima del 2 % con el que terminará este año en el mejor de los casos. 

A diferencia de muchos en el Gobierno de Medvédev, el político liberal apuesta, entre otras medidas, por aumentar la edad de jubilación hasta los estándares europeos (en Rusia los hombres se jubilan a los 60 años y las mujeres, a los 55); liberalizar los mercados, aflorar la economía sumergida mediante una reforma fiscal y aflojar el control del Estado sobre las empresas.

Pero además -y este es uno de los puntos que más le alejan de Putin- defiende una drástica reducción de los gastos en Defensa para dirigir ese dinero a educación, sanidad, políticas sociales e inversiones en infraestructuras.

Putin escucha a Kudrin, incluso ordena al Gobierno de Medvédev que estudie la viabilidad de sus propuestas, pero hasta ahora le ha hecho muy poco caso.

En abril de 2013 le ofreció volver al Gobierno, y lo hizo en público, durante la tradicional línea directa con los ciudadanos retransmitida por todas las televisiones estatales del país.

Pero entonces, delante de millones de telespectadores, Kudrin le respondió al jefe del Kremlin que no volverá a un Ejecutivo de “medidas y reformas a medias” que dirige por inercia “en lugar de hacer políticas reales”.

Eran tiempos de crisis económica en Europa y relativa abundancia en Rusia; Crimea seguía siendo ucraniana y Putin, incluso criticado por reprimir las protestas antigubernamentales en las calles de Moscú, era todavía un líder respetado en el mundo. EFE 

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