Alexander Van der Bellen jura como presidente de Austria

Alexander Van der Bellen, de 73 años, prestó juramento como el nuevo presidente federal de Austria, con lo que se convirtió en el primer ecologista elegido como jefe de Estado de un país miembro de la Unión Europea (UE).
Alexander Van der Bellen en el palacio de Auersperg tras la celebración de las elecciones en Viena. Efe-Archivo/Florian WieserAlexander Van der Bellen en el palacio de Auersperg tras la celebración de las elecciones en Viena. Efe-Archivo/Florian Wieser

Van der Bellen ganó en 2016 una rocambolesca elección, que incluyó una invalidación, un aplazamiento y una repetición, contra el candidato ultraderechista Norbert Hofer.
En la tercera vuelta celebrada el pasado 4 de diciembre, el ecologista se impuso con un 53,8 % de los votos, después de que la segunda ronda del 22 de mayo fuera invalidada por el Tribunal Constitucional por irregularidades formales en el recuento del voto.
Debido a la invalidación de las elecciones, Austria estuvo durante casi ocho meses sin presidente federal.
Las funciones presidenciales fueron asumidas en ese período por los tres presidentes del Parlamento, entre ellos el propio Hofer.
En su primer discurso como presidente, que lo será durante los próximos seis años, Van der Bellen destacó la conmemoración del Día Internacional de Holocausto, cuyos crímenes calificó como los “peores en la historia de la humanidad”.
Economista e intelectual, el nuevo presidente de la república alpina nació en Viena en 1944.
Es Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Innsbruck, donde trabajó como profesor, y más tarde en la de Viena, en cuya facultad de Ciencias Sociales y Económicas fue decano entre 1990 y 1994.
Antiguo militante del Partido Socialdemócrata, en 1994 obtuvo escaño en el Consejo Nacional de Austria (Nationalrat) por el partido de Los Verdes, del que llegó a ser su portavoz entre 1997 y 2008.
Valorado por su honestidad y por su forma de hablar clara, sus detractores le atribuyen sin embargo un perfil que no encaja dentro de los estereotipos de un ecologista clásico.
Nunca se le ha visto andar en bicicleta, por ejemplo, además de que en el pasado declaró su amor por los coches potentes y es un fumador empedernido.
Europeísta convencido y antiguo militante socialista, habla de Heinz Fischer, presidente austríaco hasta julio de 2016, como su modelo a seguir.
Se refiere a un jefe de Estado que representa dignamente al país en el extranjero y que internamente mide, de forma discreta pero firme, entre las fuerzas políticas del país. Efe/Doc

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