Afganistán: nueva estrategia amenaza con prolongar guerra más larga de EEUU

Kabul ha recibido con los brazos abiertos la estrategia para Afganistán anunciada esta semana por el presidente de EEUU, Donald Trump, pero analistas y expertos creen que ni el aumento de tropas ni la permanencia sin fecha límite podrán acabar con la guerra más larga de la historia estadounidense.
El comandante de las tropas de la OTAN y EEUU en Afganistán, el general estadounidense John Nicholson, durante un acto en el Palacio residencial, KabEl comandante de las tropas de la OTAN y EEUU en Afganistán, el general estadounidense John Nicholson, durante un acto en el Palacio residencial, Kabul (Afganistán), el pasado 9 de agosto. EFE/Archivo/Jawad Jalali

Baber Khan Sahel

uuCon un aumento aún por determinar de su actual contingente de 8.400 soldados, Trump pretende poner a los talibanes contra las cuerdas para alcanzar una solución política a un conflicto que no deja de recrudecerse desde el fin de la misión de combate de la OTAN en 2015 y que ha dejado a Kabul con el control de apenas el 60 % del país.

Por ello, el analista militar Attiqullah Amarkhil no cree que un incremento de tropas del tamaño que se baraja, de unos 4.000 según fuentes del Congreso de EEUU, sea suficiente para poner a los talibanes en una situación difícil.

“Cuando 100.000 soldados estadounidenses en el punto álgido del despliegue no pudieron derrotar a los talibanes, ¿qué van a cambiar entonces estos pocos miles de militares?”, afirmó a Efe el experto, al referirse al máximo de tropas desplegado en 2011.

Es más, Amarkhil vaticina que los talibanes incrementarán sus ataques en respuesta al anuncio de la nueva estrategia, con las tropas afganas como principal objetivo.

El mismo Trump reconoció en su discurso que los afganos, que tomaron el relevo de las fuerzas internacionales hace casi tres años, seguirán cargando sobre sus hombros el gran peso del conflicto.

Un peso que sólo en los cuatro primeros meses del año causó 2.500 muertos y 4.200 heridos entre las tropas locales.

Dadas las circunstancias, el analista militar cree que “sería mejor si EEUU diese más equipamiento y mejores armas y tecnología a las fuerzas afganas, en vez de gastar tanto en sus propias tropas”.

Por otro lado, el énfasis de la nueva estrategia se ha percibido como un modo de incrementar la lucha sobre el grupo yihadista Estado Islámico (EI), que ya Washington se proponía aniquilar en Afganistán antes de fin de año, y sobre el remanente de la red Al Qaeda.

Relegando así el plan contra los talibanes, el principal actor de la guerra contra EEUU y Kabul, a tratar de evitar simplemente que se hagan con más territorio.

Para el director del Centro para Estudios Estratégicos y Regionales (CSRS, en inglés), Abdul Baqi Amin, un plan que sólo aboga por evitar que los talibanes “avancen” se corresponde únicamente con los intereses de Washington e ignora la necesidades del país asiático.

“La estrategia de EEUU es como un veneno matador para los afganos que prolongará la guerra durante años sin que ninguna parte gane, sólo (traerá) más derramamiento de sangre”, apuntó a Efe.

El único punto favorable del nuevo plan es, a juicio de Amin, la presión hacia Pakistán para que deje de patrocinar a terroristas que atentan en suelo afgano, como han venido denunciando la India y EEUU desde hace años.

Sin embargo, no cree que ni esto vaya a ser posible, dada la alianza entre Pakistán y China y su nueva amistad con Rusia.

“Varias veces en el pasado Pakistán ha tomado el pelo a las anteriores administraciones de EEUU, nunca ha visto a EEUU como un amigo y nunca ha favorecido su presencia en Afganistán”, mantuvo, al destacar las escasas posibilidades de que las cosas vayan a ser diferentes esta vez.

Pakistán, por el momento, ha rechazado las acusaciones de Washington y ha respondido posponiendo una visita oficial de su ministro de Exteriores, Khawaja Asif, al considerar que no “reconoce sus esfuerzos”.

En su lugar, según anunció, viajará antes a las “amistosas” China y Rusia.

Algo más optimista ha sido el analista del Centro de Estudios Regionales de Afganistán (RSC, en inglés) Ahmad Naveed, para quien el aumento de tropas era la “mejor” de las opciones que estaban sobre la mesa, como la completa retirada y la privatización de la guerra.

Lo que le preocupa, más que la estrategia en sí, es su implementación.

Ya que si esto no se hace de forma “completa y seria”, advirtió, el resultado será tan “inútil” como lo fueron las anteriores estrategias.

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Publicado en: Análisis