Afganistán elige a su presidente en medio de la violencia y la amenaza taliban

EFE/Jail RezayeeEFE/Jail Rezayee

Para la cita electoral en Afganistán están llamados cerca de 13 millones de votantes, aunque en las previsiones más optimistas no se espera una participación de mucho más del 50 por ciento debido en gran parte a las amenazas de los talibanes de atacar los centros de votación.

Afganistan elige a su presidente entre la violencia y la amenaza , aunque en las previsiones más optimistas no se espera una participación de mucho más del 50 por ciento debido en gran parte a las amenazas de los talibanes de atacar los centros de votación.

Tras la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán en 1988 el gobierno prooviético de Najibullah continuó en el poder hasta abril de 1992.

El final del régimen comunista dejó un país en guerra civil en la que las diferentes facciones “muyahidines” peleaban para hacerse con el control.

Al amparo de Pakistán, surgió entonces el movimiento “talibán”, integrado por jóvenes estudiantes formados en las escuelas coránicas, que en septiembre de 1996 tomaron Kabul, y en menos de dos años dominaban ya el 90 por ciento del país.

Instalados en el poder, los talibán impusieron su interpretación de las leyes islámicas y ampararon al multimillonario saudí Osama Bin Laden, líder de la red terrorista Al Qaeda y responsable de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

La negativa talibán a entregarle motivó la intervención internacional contra el régimen integrista, que fue depuesto en noviembre de ese mismo año.

En octubre de 2004, fueron celebradas elecciones presidenciales en Afganistán en las que Karzai fue elegido presidente.

La progresiva retirada de Afganistán del contingente internacional coincidió no obstante con una escalada de violencia del movimiento talibán, que ya reiteró que impediría el normal desarrollo de las elecciones que se están celebrando y que supondrán la salida de Karzai tras más de una década de poder.

Además de las amenazas talibanes, estos comicios han despertado algunas dudas de la comunidad internacional sobre el nivel de transparencia en las votaciones, en parte porque el órgano electoral ha emitido más de 20 millones de tarjetas electorales, lo cual puede facilitar el fraude.

El nuevo Gobierno de Afganistán deberá asumir como uno de sus primeros retos impulsar un agonizante proceso de pacificación con los talibanes, en guerra con el Ejército afgano y las tropas de la OTAN desde hace más de una década.

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