17.000 niñas amenazadas por la ablación en España

Los expertos en la prevención de la mutilación genital femenina (MGF) en España, donde 17.000 niñas están en riesgo de sufrirla, creen que esta práctica "estará en nuestra sociedad durante mucho tiempo", en paralelo al crecimiento de la población procedente de países en donde se realiza.
Un grupo de hombres y mujeres protestan en Senegal contra la práctica de la ablación y los matrimonios forzados.EFE/Archivo/Pierre HoltzUn grupo de hombres y mujeres protestan en Senegal contra la práctica de la ablación y los matrimonios forzados.EFE/Archivo/Pierre Holtz

Esta es una de las conclusiones más destacadas de las VI Jornadas Internacionales contra esta práctica, organizadas por la Unión de Asociaciones Familiares (Unaf), con motivo del Día Internacional de Tolerancia Cero a la Mutilación Genital Femenina.

Para frenar esta “agresión sexual”, Unaf, tal y como ha explicado su presidenta, Ascensión Iglesias, trabaja desde 2011 en la prevención, informando y sensibilizando a las comunidades que la practican sobre las consecuencias para la salud y las vidas de las mujeres y las niñas, y “empoderándolas para que sean agentes del cambio”.

Esta prevención, según Blasco, es fundamental porque “sin ella es muy difícil que las niñas puedan llegar a hacer la reflexión de que la mutilación genital es algo que hiere a las mujeres para siempre, que las mutila, compromete su vida sexual y busca la privación de esta libertad sexual y reproductiva”.

En España las ablaciones, en cualquiera de sus formas, constituyen un delito de lesiones en el Código Penal, pero además en 2005 se aprobó una ley que persigue esta práctica extraterritorialmente, es decir cuando se practique en el extranjero y los autores o la personas afectada se encuentre en territorio español.

Tres comunidades cuentan con protocolos para actuar frente a la MGF -Cataluña, Aragón y Navarra-, tras la aparición de los primeros casos, y el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas acordaron en 2015 establecer uno en común para prevenir que las familias africanas residentes en España la practiquen a sus hijas cuando viajan a sus países de origen.

En los centros sanitarios españoles ya llevan años detectando esta práctica a las que son sometidas las niñas por presiones sociales, culturales e históricas, cuando vuelven de sus países del África subsahariana, de Oriente Medio y Asia.
Las niñas, según ha dicho a Efe la presidenta de Unaf, Ascensión Iglesias, “son embaucadas para que se la realicen por ‘tradición’, aunque no es más que el resultado extremo del orden social patriarcal” que se da en etnias de estos países. EFE

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