Abengoa contra las cuerdas

El grupo energético Abengoa, con graves dificultades económicas y en preconcurso de acreedores, cuenta con pocos meses para garantizar su supervivencia y evitar la mayor quiebra de la historia económica en España.
Planta termosolar de Abengoa y E.ON en Écija, Sevilla.Planta termosolar de Abengoa y E.ON en Écija, Sevilla.

 

Isaac Arocas

 

Abengoa, especializada en ingeniería y energías renovables, solicitó el preconcurso de acreedores después de fracasar en sus planes de recapitalización mediante una ampliación de capital.
La compañía andaluza, vinculada a la familia Benjumea, tiene un plazo de cuatro meses para negociar con los acreedores (bancos, bonistas, proveedores) un acuerdo de refinanciación o las adhesiones necesarias para reducir la deuda a fin de evitar el concurso.
La multinacional tecnológica, que cumplirá 75 años en 2016 y factura 7.000 millones de euros, construye y vende infraestructuras ligadas a energías avanzadas.
Su progresivo deterioro comenzó a mitad de 2014 con problemas de generación de liquidez y se agravó cuando la agencia crediticia Fitch rebajó su rating a niveles próximos a la insolvencia.
Las causas directas de la situación actual de Abengoa son el elevado endeudamiento, la desconfianza sobre su estado financiero y la imposibilidad de encontrar un socio que inyecte capital en la compañía.
Abengoa padece un excesivo endeudamiento bancario, alrededor de 8.900 millones (5.300 contraídos con entidades foráneas), que equivale a casi ocho veces su beneficio bruto de explotación (ebitda) del año anterior.
Además, su pasivo total se aproxima a los 25.000 millones, debido a una errónea política de crecimiento basada en el crédito, y cuenta con 5.400 millones en pagos pendientes a proveedores.
Pero la causa más reciente es la retirada de Gonvarri, filial financiera de Gestamp, que se disponía a inyectar 350 millones de euros a cambio del 28 % del capital de la compañía.
La operación fracasó porque el grupo industrial, que había exigido la obtención de una línea de crédito de 1.500 millones de euros, no llegó a un acuerdo con la banca extranjera acreedora.
En menor medida ha pesado el recorte de las subvenciones públicas a las tecnologías renovables en España, ya que el 88 por ciento de su facturación procede de su actividad en el exterior.
Los problemas se trasladaron también al ámbito bursátil, con el desplome de la compañía en Bolsa y su exclusión del Ibex 35.
El anuncio de preconcurso desató una oleada de reacciones de la Junta de Andalucía, el Gobierno y los partidos políticos, que abogan por un entendimiento entre los acreedores y la compañía, que emplea a 28.000 trabajadores, 6.800 de ellos en España.
Entre las posibles soluciones se contempla la venta de activos, quitas de deuda (estimadas en dos tercios) y nuevas inyecciones de liquidez para pagar a proveedores.
Los analistas consideran que Abengoa solo es viable con la mitad de su tamaño actual. En este sentido, el grupo evalúa vender por 400 millones de euros su filial estadounidense Abengoa Yield y traspasar algunas de sus concesiones.
Otras salidas consistirían en el apoyo estatal a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO) para facilitar liquidez o la implicación de la banca privada mediante el saneamiento de sus cuentas para reflotarla, como ha hecho en Pescanova o en Metrovacesa.
Aún así, la viabilidad financiera de la compañía depende de un acuerdo de reestructuración de deuda con las entidades acreedoras, especialmente con el banco público estadounidense Federal Financing Bank (2.200 millones de euros) y con el Banco Santander (1.550 millones).
De no prosperar, Abengoa se aboca a la mayor suspensión de pagos de la historia española, por delante de la protagonizada por Martinsa Fadesa. EFE/doc 

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