Un terremoto electoral en Andalucía

Andalucía acudió a las urnas el pasado domingo para votar en unas elecciones autonómicas. Las elecciones andaluzas de 2018 serán recordadas por dos cosas: los primeros comicios en los que el PSOE puede perder el gobierno de la región y los primeros en que Vox, una nuevo partido de ultraderecha, obtiene representación parlamentaria en España.
Resultados electorales de las pasadas elecciones regionales en Andalucía. EFE/Infografías/Miguel Mulas
Resultados electorales de las pasadas elecciones regionales en Andalucía. EFE/Infografías/Miguel Mulas

Ignacio Jurado, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Oxford y profesor en la Universidad de York (Reino Unido)

En una perspectiva general, estas elecciones marcan un cambio. Andalucía solía ser una Comunidad Autónoma con un comportamiento electoral fuertemente regionalizado. Esto ha permitido que, incluso en sus peores momentos, el PSOE obtuviese apoyos suficientes para gobernar. Este hecho diferencial parece haber llegado a su fin y el escenario estatal, donde el conflicto con Cataluña predomina, parece haber tenido un efecto impacto relevante en estas elecciones.

La derrota del PSOE es, a su vez, la de toda la izquierda. Como decíamos en este Boletín hace unas semanas, la izquierda en Andalucía ha sido hegemónica hasta la fecha y nunca había obtenido menos del 50% de los votos. Es cierto que el PSOE venía en una tendencia constante de erosión electoral. Las bajadas del PSOE eran evidentes tras las elecciones autonómicas de 2008, cuando obtuvo un 48% de los votos. No obstante, hasta ahora esas pérdidas se habían ido compensando con votos para otras formaciones de izquierda. En cambio, por primera vez, la suma de las fuerzas de izquierdas queda por debajo del 50% y obtiene un 44% de los sufragios.

La explicación a la caída del PSOE es doble: una más coyuntural (la participación) y una probablemente más estructural (pérdida de apoyo en sus feudos rurales). Así, en primer lugar, el PSOE, y la izquierda en general, han sufrido por la enorme desmovilización. Las elecciones del domingo, con un escaso 58,65 %, han sido las de menor participación en Andalucía desde 1990. Como se puede ver en la siguiente tabla, la caída en participación es bastante más pronunciada en los municipios donde el PSOE había obtenido mayor apoyo en las elecciones de 2015. En otras palabras, las bases del PSOE se han desmovilizado y no han encontrado motivación suficiente para acudir a las urnas.

 

 Gráfico 1: Voto a PSOE en 2015 y caída de la participación en 2018

En segundo lugar, un factor probablemente estructural y más preocupante para el PSOE es la caída de su apoyo en las zonas rurales. El PSOE había cimentado hasta ahora su hegemonía en Andalucía en un fuerte respaldo electoral de los núcleos menos poblados. Es por eso que la pérdida de estos apoyos rurales podría indicar una crisis en la capacidad de los socialistas de movilizar este voto. De hecho, la caída en anteriores elecciones (2012 y 2015) estaba centrada en los focos urbanos. El PSOE había aguantado el tirón precisamente porque en los pueblos y ciudades pequeñas el apoyo se mantuvo alto. Estas elecciones podrían indicar el fin del éxito de esta estrategia y, con ello, una menor eficacia de su maquinaria electoral.

Gráfico 2: Voto a PSOE en 2018 por tamaño de la ciudad

 

El segundo titular de las elecciones tiene que ver con la posibilidad de una gobierno de derechas y la emergencia de Vox. En efecto, el panorama de la derecha en Andalucía ha cambiado notablemente con estas elecciones. Es cierto que el PP se mantiene como fuerza más votada. A pesar de su importante caída electoral, no solo ha evitado el sorpasso de Ciudadanos (lo que habría tenido alta carga simbólica), sino que es la fuerza política con más probabilidad de acceder a la Junta de Andalucía. Pero, en cualquier caso, las elecciones dejan una derecha más fragmentada y con la presencia de Vox como nuevo actor.

Vox es un partido de ultraderecha, cuya seña de identidad más importante es la defensa de la unidad de la nación española y de los valores tradicionalistas. El voto a Vox en Andalucía se nutre fundamentalmente de votantes descontentos de derechas, concentrados en las ciudades medias y zonas urbanas. Todo hace pensar que en España no tenemos, de momento, una extrema derecha transversal capaz de obtener votos de las bases electorales de la izquierda, como sí ocurre en otros países como Francia. Por el contrario, Vox parece nutrirse fundamentalmente de votantes de la derecha. El siguiente gráfico muestra la relación entre voto a Vox en 2018 y apoyo a PP y Cs en las pasadas elecciones, En aquellos lugares donde la derecha fue más más votada hace tres años, Vox ha conseguido expandir ahora esa base electoral y ser más exitoso. Además, como se comprueba en el gráfico 4, estos apoyos son mayores en las zonas urbanas, donde la presencia de inmigración es mayor y el discurso de Vox tiene más capacidad de movilizar.

Gráfico 3: Voto a la derecha en 2015 y voto a Vox en 2018

Gráfico 4: Voto a Vox en 2018 por tamaño de la ciudad

En conclusión, Andalucía ha experimentado un auténtico terremoto electoral que no había sido anticipado. La pérdida de los feudos tradicionales socialistas, la posibilidad de un gobierno de la derecha y la irrupción de la ultraderecha que acaba con la excepcionalidad española suponen un paso más en la reconfiguración del panorama político español, en transición constante desde 2014.

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Publicado en: Análisis