Félix Rodríguez de la Fuente, primer ecologista español

Precursor de la divulgación naturalista y referencia mundial para la conservación y la protección del Planeta, Félix Rodriguez de la Fuente contribuyó con sus inolvidables reportajes a forjar la concienciación ecológica en España en una época en la que todavía no se hablaba de ecología, ni de sostenibilidad del planeta.
  • Félix Rodríguez de la Fuente con un ocelote (México, 1975). EFE/Archivo/aaFélix Rodríguez de la Fuente con un ocelote (México, 1975). EFE/Archivo/aa
  • Félix Rodríguez de la Fuente con un ocelote (México, 1975). EFE/Archivo/aa

+++ El naturalista burgalés, Félix Rodríguez de la Fuente murió en un accidente de avioneta en Alaska el mismo día de su 52 cumpleaños, el 14 de marzo de 1980, cuando rodaba una de sus famosas series de televisión. Este médico odontólogo  había nacido en Poza de la Sal hace ahora 90 años.

+++ Su legado científico permanece en la conciencia de todos. Rodríguez de la Fuente fue quien dio la primera voz de alarma  –aquella elocuente e inolvidable voz– por la defensa de los ecosistemas y de los animales en peligro de extinción, desterrando falsos mitos, como la del lobo asesino. Con él oímos por primera vez hablar de “ecosistema”, “ecología”, o “sostenibilidad del planeta”.

+++ Ahora, 38 años después de su desaparición, gobiernos de todo el mundo luchan por “conservar ese equilibrio natural” entre el hombre y la Tierra, única manera de la supervivencia de las especies, a lo que dedicó su vida, con el enorme magnetismo, de los que saben aunar ciencia, persuasión y divulgación.

 

Por Amalia González Manjavacas.

 

Félix Rodríguez de la Fuente ya usaba palabras como “ecosistema”, “ecología”, o “sostenibilidad del planeta” con normalidad cuando todavía nadie las había escuchado, y en los títulos de algunas de sus publicaciones. Fue el responsable del despertar el interés, tanto en España como fuera de ella, por la fauna, la naturaleza, así como la conservación de las especies en vías de extinción.

Comenzó de joven con lo halcones y de la cetrería pasó al estudio y protección de los lobos, a los que consideraba “sus mejores amigos”. Es entonces cuando comienza a colaborar en Televisión Española. Sus programas ecologistas, cien por cien, pese a que entonces nadie usaba esos términos, alcanzaron los mayores índices de audiencia, convirtiéndose en los preferidos del público de todas las edades y sus series saltaron el Atlántico a través de las cadenas americanas de televisión.

El gran amigo de los animales” como era llamado, fue el responsable, en gran medida, de que años después las facultades se llenaran de naturalistas, zoológos, biólogos y otras especialidades ligadas al Medio Ambiente y la Ecología.

Los halcones, el águila imperial, las aves rapaces, la cetrería en general, pero fue el “lobo”, “el gran amigo del hombre”, su gran pasión.

Llenó la pequeña pantalla de imágenes de África y Asia, en “Fauna”, “Vida salvaje”, “Planeta azul” y “El hombre y la tierra”, en varias fases. Hubo serie venezolana, serie española, serie canadiense, y serie africana.

Desterró ese falso mito de la maldad del lobo y lo demostró. Para ello no dudo en introducirse a convivir con una manada de estos mamíferos en una cárcava de la provincia de Guadalajara (norte de Madrid), donde hablaba con ellos, hasta conseguir que le eligieran como su líder, unas imágenes que dieron la vuelta al mundo.

Se dice de él, que fue la voz de la naturaleza y hasta su “filósofo”, por ese gusto que tenía en terminar sus reportajes con un mensaje positivo, esperanzador. Confiaba en el trabajo continuador de las generaciones venideras, por lo que sus primeros programas iban dirigidos a ellos, a los jóvenes. Series infantiles de dibujos animados, y charlas en colegios hicieron crecer en muchos su vocación por emular a ese gran maestro.

 

PRIMER ECOLOGISTA

Médico, zoólogo, naturalista, primer ecologista español y un gran divulgador científico…. todo eso fue Félix Rodriguez de la Fuente, que pasó a la historia como gran comunicador y naturalista con programas como “El Hombre y la Tierra”, con la que varias generaciones crecieron amando los animales.

Este burgalés nació en Poza de la Sal (Castilla-León), el 14 de marzo de 1928, y murió el mismo día de su 52 cumpleaños en una accidente en su avioneta en Alaska cuando rodaba otro de sus reportajes. Hijo de notario que no creía en la escolarización temprana, vivió al aire libre, y a los ocho años ya había amaestrado a un halcón. Estudió Medicina en Valladolid donde nace su afición hacia la biología y hacia su verdadera pasión, la Naturaleza.

Tras licenciarse en Medicina se especializó en odontología en Madrid. Aquello lo hizo por su padre, pero cuando éste fallece, se centró en lo que era su vocación desde niño, la cetrería: el amor por las aves rapaces. Investigó todo sobre el halcón, el águila imperial, los buitres leonados o el alimoche, entre otras especies.

Después dedicó grandes estudios científicos al lobo, que hasta entonces era llamado “el depredador feroz”. Él nos demostró que era un animal jerárquico, sociable y tranquilo si no tenía hambre, un animal en estado natural, en lucha por la supervivencia. Así, cuando el Gobierno de España exterminó 9.000 “alimañas depredadoras” por Decreto ley, en 1974, Félix asombró al mundo al convivir con lobos en una cárcava de la provincia de Guadalajara, durante varios meses, hablando con ellos, hasta erigirse en su líder.

Aquellos reportajes hipnotizaron a familias enteras frente al televisor, en blanco y negro, de los años setenta del pasado siglo y fue el responsable de que se llenaran  las facultades de vocaciones ecologistas, naturalistas, zoólogos, botánicos…  Llegó a ser tan popular que se convirtió en uno de los personajes más influyentes y populares de entonces, se llegó a hablar del ‘fenómeno Félix ‘ y hasta el partido centrista de la UCD -que gobernó en España entre 1977 y 1982- intentó ficharlo para la política, pero su “ministerio eran levantar la conciencia a la sociedad sobre la vida en la tierra”.

“El Planeta Tierra se nos muere, -adelantó Félix hace 40 años-, y el hombre con él”;  “Nosotros tenemos la obligación de salvarla -repitió tantas veces.

 

UN GRAN LEGADO CIENTÍFICO

Era la mañana del 14 de marzo de 1980, y acababa de recibir desde Alaska las felicitaciones de su familia en Madrid por su 52 cumpleaños. A los pocos minutos la avioneta que iba a llevarle a él y a parte de su equipo a rodar una carrera de trineos con perros, sufre un mortal accidente. Félix moría en el acto. También fallece uno de los mejores cámaras del canal nacional TVE, el productor y el piloto americano.

Hombre de carácter y luchador infatigable batalló con las autoridades para conseguir financiación de sus programas, incluso el rey de Arabia Saudí, participó en la financiación de la mítica serie y en otro de sus proyectos sobre reservas naturales y especies protegidas, en una sociedad que no tenía todavía ninguna asociación en defensa de la Naturaleza ni de los animales.

Cofundador y vicepresidente de ADENA (sección española de World Wildlife Fund for Nature (WWF), o Fondo Mundial para la Naturaleza en español), criticó las prácticas del viejo ICONA (Instituto para la Conservación de la Naturaleza) en España, que nada tenían de conservacionistas.

Luchó por salvar los diferentes ecosistema, trabajó para la recuperación de los humedales de la Península Ibérica como Las Tablas de Daimiel o Doñana, antes de ser declarados Parques Naturales; la reserva de buitres leonados en Guadalajara o el Centro Nacional de Cetrería.
Ahora, 38 años después de su muerte, gobiernos de todo el mundo luchan por “conservar ese equilibrio natural” entre el hombre y la Tierra, única manera de la supervivencia de las especies, como ya alertó Félix Rodríguez de la Fuente con verdadera pasión y entrega, con aquel enorme magnetismo y tesón, único de quien sabe conjugar ciencia y divulgación. EFE/REPORTAJES