Paciencia, prudencia y persistencia

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, caracterizaba recientemente la actual política monetaria con tres "pes", correspondientes a la paciencia, la prudencia y la persistencia.
El portavoz de la AEB, José Luis Martínez Campuzano. APIEEl portavoz de la AEB, José Luis Martínez Campuzano. APIE

José Luis Martínez Campuzano, portavoz de la Asociación Española de Banca

Sin embargo, ¿las tres tienen la misma importancia? Paciencia y persistencia no ofrecen mucho debate y probablemente deben ir siempre juntas. Pero la recomendación de prudencia es la más ambigua.

Veamos, ¿prudencia a la hora de dar marcha atrás en las medidas monetarias teóricamente excepcionales o quizás al valorar sus potenciales efectos negativos, si se prolongan demasiado en el tiempo? Por el momento, los hechos validan la primera hipótesis. A pesar de reconocer que la recuperación económica es mayor de lo esperado y admitir que el riesgo de deflación ya está superado, el BCE prefiere tener indicios más claros de la “recuperación de la inflación” antes de iniciar la normalización monetaria.

¿En qué han consistido las medidas monetarias excepcionales? Básicamente en la fijación de tipos de interés negativos y en la compra directa de activos en el mercado. Al final, tras forzar unas condiciones financieras muy favorables al intervenir en los dos extremos de la curva de tipos, son precisamente estas medidas no tradicionales las que llevan a un constante debate: las potenciales consecuencias negativas a medio y largo plazo dada su profundidad y su duración. Las medidas monetarias extraordinarias se mantienen casi una década después de comenzar la crisis, que en general se considera superada.

Las jornadas de reflexión organizadas por el Banco de España los pasados 31 de agosto y 1 de septiembre se centraron precisamente en valorar el equilibrio del beneficio y coste de la política monetaria actual, tratando de valorar este coste en la medida posible. Recordemos que en Europa no tenemos experiencia previa sobre la aplicación de este tipo de instrumentos, lo que supone un mayor grado de incertidumbre al tratar de anticipar su impacto.

Algunas de las ponencias organizas por el Banco de España se han centrado en el efecto de los tipos de interés negativos, la política monetaria y la estabilidad financiera o el diseño de la política macroprudencial, entre otros temas. Pero también se ha hablado del riesgo de burbujas de activos, cambios en la distribución de la renta, evolución de la deuda y posible efecto de las medidas monetarias no convencionales sobre los bancos. Tantas y tan importantes cuestiones.

En una de sus últimas intervenciones, Draghi consideraba fundamental el debate sobre el escenario económico actual y futuro para enfocar la política monetaria. También admitía la necesidad de crear un vínculo entre la teoría económica y el diseño de la política monetaria. Hay que tener en cuenta que la crisis económica y financiera internacional ha sido demasiado intensa y, en cierta medida, inesperada como para necesitar un terreno relativamente sólido para trabajar en el futuro.

A pesar de llevar al límite la política monetaria expansiva, el persistente escenario de baja inflación genera, sin lugar a duda, una elevada controversia. Teorías para explicarlo, como el superciclo de deuda o el estancamiento secular suponen nuevas incertidumbres a futuro, lo que puede limitar el margen de actuación de los bancos centrales para lograr una recuperación sostenida del crecimiento y de la inflación. En este punto surge también una nueva cuestión: si los efectos positivos de la política monetaria expansiva ya se han agotado, ¿por qué mantenerla cuando se discute sobre los riesgos que conlleva su prolongación en el tiempo?

Aun así, el BCE parece estar seguro sobre sus beneficios a corto plazo. La autoridad monetaria defiende que, hasta el momento, la aplicación de estas medidas extremas ha sido muy positiva, una condición suficiente para mantenerlas. La condición necesaria es precisamente la prolongación de un escenario de baja inflación. Lo dicho, persistencia y paciencia, quizás por encima de lo que sería prudente.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

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