Ricardo Blázquez, diálogo y vocación de servicio

Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid, ha sido reelegido presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), cargo que repite por tercera vez al haberlo ocupado desde marzo de 2014 hasta hoy y entre 2005 y 2008, y después de obtener 52 de los 76 votos emitidos por los obispos españoles en la primera ronda.
Ricardo Blázquez, diálogo y vocación de servicio

La ética de la razón, la virtud del diálogo y el espíritu de la conciliación convergen en la figura del cardenal y arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, reelegido hoy por mayoría absoluta para un nuevo mandato al frente de la Conferencia Episcopal.

A punto de cumplir 75 años, la edad en que los obispos deben presentar su renuncia ante el papa, Blázquez llega a este umbral en pleno vigor personal y pastoral después de un peregrinaje de más de un cuarto de siglo por las diócesis de Santiago de Compostela, como auxiliar, y titular de las sedes de Palencia, Bilbao y Valladolid.

Blázquez Pérez (Villanueva del Campillo, Ávila, 1942) culmina con esta reelección ocho años de frenética dedicación ministerial desde su nombramiento como arzobispo de Valladolid (2010) y cardenal en 2015, el mismo año en que fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal durante su segunda etapa (2014-2017).

Su sólida formación intelectual y acreditada capacidad de diálogo merecieron desde el inicio de su pontificado la confianza del papa Francisco al encomendarle, entre 2014 y 2016, responsabilidades en varias congregaciones vaticanas, entre ellas la de las Iglesias Orientales.  De aquel “un tal Blázquez” con que fue recibido como obispo de Bilbao en 1995, en boca del entonces presidente del PNV, Xabier Arzalluz, han transcurrido algo más de dos décadas donde la menuda figura de este paisano de san Juan de la Cruz y santa Teresa de Jesús, de probada humildad y paciencia como ellos, se ha agigantado con el paso del tiempo.

Su ser austero, verbo pausado y dialéctica reflexiva no merman la contundencia de los mensajes de este corredor de fondo, la fortaleza de sus reivindicaciones y el sustrato de un discurso siempre enfocado a la reconciliación, el diálogo, el encuentro entre las partes enfrentadas y a la resolución de conflictos dentro y fuera de la Iglesia.

La educación, la formación, los derechos sociales y la atención de los más desfavorecidos, los excluidos y marginados, han centrado el discurso de un pastor que este 2017 celebra medio siglo de sacerdocio y veinticinco años de ministerio episcopal en 75 años de vida que cumplirá el 13 de abril.

Juan Pablo II, que le nombró obispo auxiliar, y Benedicto XVI, que en 2010 le encomendó una investigación a los Legionarios de Cristo y su movimiento laico (Regnum Christi), han sido los otros dos papas que han confiado en la solvencia de un Ricardo Blázquez que no olvida los duros momentos vividos en los días previos y posteriores al asesinato de Miguel Ángel Blanco, cuyo funeral ofició como prelado de Bilbao.

Natural de Villanueva del Campillo, un pequeño pueblo serrano en el suroeste de Ávila, muy pronto encaminó sus pasos al sacerdocio con su estancia en el Seminario Menor (1955-1960), en Arenas de San Pedro, y Mayor (1960-1967), en la capital abulense, antes de ser ordenado y protagonizar, hasta su primer destino como obispo titular de una diócesis (Palencia), dos décadas de actividad docente, principalmente en la Universidad Pontificia de Salamanca.

De sus primeros años recuerda la sencillez y el conformar de las gentes, la densa demografía en contraste con la despoblación actual, la afición de los seminaristas por el fútbol, su predilección por el Athletic y la admiración que en los futuros sacerdotes suscitaba entonces la figura del matador de toros Santiago Martín El Viti.

Es autor de catorce publicaciones donde analiza la evolución de la Iglesia Católica durante los últimos cincuenta años, desde el ‘aggiornamiento’ que impulsó en su seno la celebración del Concilio Vaticano II (1962-1965) hasta las nuevas corrientes de evangelización.

En la Conferencia Episcopal -que en una primera etapa presidió entre 2005 y 2008, y de la que fue vicepresidente desde 2008 hasta 2014-, sucedió en 2014 al obispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, y ahora reedita un nuevo mandato, el tercero, por otros tres años. EFE/ Roberto Jiménez/ 

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