Mariano Rajoy equilibra

Nada de familias, ni sectores, ni vencedores ni vencidos; nada de grandes novedades ni relevos traumáticos. Mariano Rajoy optó por el equilibrio con una dirección que busca la continuidad, aporta alguna cara nueva y sobre todo, templa gaitas.
Madrid, 11.02.2017.- El presidente del Gobierno y líder del PP, Mariano Rajoy (2d), y la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal (Madrid, 11.02.2017.- El presidente del Gobierno y líder del PP, Mariano Rajoy (2d), y la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal (d), en la segunda jornada del XVIII Congreso nacional del partido, en la Caja Mágica. EFE/Archivo/Javier Lizón

Patricia Arce

 

El presidente del Gobierno fue previsible al premiar la lealtad y la labor de María Dolores de Cospedal manteniéndola como secretaria general, y trata de zanjar el debate interno sobre la acumulación de cargos de la también ministra con la designación de Martínez-Maillo como coordinador general.

Ahora Maillo tendrá la potestad y el título para llevar el día a día del partido, un reclamo que hacían muchos en el PP. Habrá que ver ahora cómo coexisten los números ‘dos’ y ‘tres’ con sus respectivos roles.

Los equilibrios del líder del PP siguen también en su comité de dirección, donde nada, absolutamente nada, cambia. Continúan de esta forma los mismos tres nombres que entraron con Maillo en la renovación de junio de 2015 -Javier Maroto, Andrea Levy y Pablo Casado- y resiste el mismo vicesecretario que entonces les dio la bienvenida, Javier Arenas, superviviente indiscutible de los equipos de confianza de Rajoy.

Porque como dice el líder ‘popular’, su equipo funciona y lo que funciona no hay por qué cambiarlo. Y continuamos la balanza: la lista de los miembros del comité ejecutivo nacional, según las fuentes ‘populares’ consultadas, no sólo busca el equilibrio territorial.

También está pensada para que nadie vea en ella ‘sorayistas’ -afines a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría-, cospedalistas o cualquier otro ‘ista’ que se le ocurra a alguien en clave sucesoria para cuando toque.

Y equilibra en otro sentido, retando a quienes quieran seguir hablando de acumulación de responsabilidades: además de Cospedal, hay otros tres ministros con cargo orgánico: Alvaro Nadal, que sigue de secretario de Economía, Isabel García Tejerina, llevando Agricultura también en el PP, y Dolors Montserrat, con las mismas competencias de su ministerio en el partido.

Y por no cambiar, Rajoy no ha cambiado ni la forma en la que hace estas cosas: la mayoría de los cargos elegidos, incluidos sus vicesecretarios, conocían en el mismo discurso su destino.

Menos uno de los dos protagonistas de la tarde, Fernando Martínez-Maillo, a quien el presidente comunicó su decisión un día antes, antes de que entrase a moderar el durísimo debate de su ponencia de estatutos.

En el equipo de María Dolores de Cospedal no escondieron el malestar por el debate que se saldó con el rechazo por los pelos de una enmienda contra ella.

Algo falló en un partido tan disciplinado como el PP que siempre parece preparado para evitar cualquier susto. Tal vez no imaginaban que pudiera pasar.

Pero como apuntaba un dirigente ‘popular’, aquella votación, pese a contar con pocos compromisarios -unos 700 de 3.000- evidenciaba que el partido está dividido sobre la acumulación de cargos de su ‘número dos’.
Y como se han afanado en asegurar muchos estos dos días en el congreso del PP, este partido ya no es lo que era, habrá muchas decisiones que se adopten con votaciones ajustadas y todos, incluida Cospedal, tienen que acostumbrarse.

Entonces, ¿todo ha cambiado? No. En absoluto. Porque en el PP se sigue eligiendo al líder por abrumadora mayoría. Y líder en el PP no hay más que uno. Eso sí que lo tienen todos, por ahora, meridianamente claro. EFE

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