Diez años de crisis: la trayectoria de las personas más vulnerables

Quizá la experiencia de Cruz Roja y los análisis acerca de la vulnerabilidad social de las personas con las que trabajamos puedan contribuir a radiografiar el impacto de la crisis en las personas y familias que se encuentran en una situación más frágil.
El presidente de Cruz Roja Española, Javier Senent García.El presidente de Cruz Roja Española, Javier Senent García.

Javier Senent García, presidente de Cruz Roja Española

 

Las personas que participan en nuestros programas afrontan distintas situaciones de vulnerabilidad social, en muchas ocasiones interconectadas entre sí, que hacen que su riesgo de pobreza y exclusión social sea muy elevado, en comparación con el de la población general.

Pero la crisis no sólo ha afectado y continúa afectando a personas que partían de una situación socieconómica desventajosa, sino también a personas y familias situadas en entornos normalizados y aparentemente seguros, que han emprendido una trayectoria social descendente.

Es indudable que a nivel macroeconómico Europa y España han emprendido la senda de la recuperación. A mediados del pasado año, la Comisión Europea dio por superada la crisis apoyándose en los cinco años consecutivos de crecimiento económico y en el descenso de la tasa de paro y de la deuda en la Eurozona, aunque no todos los países se encuentran al mismo nivel.

El último Informe Social de la Comisión Europea señala que España se recupera, pero subraya que la tasa de riesgo de pobreza y los niveles de desigualdad en nuestro país se sitúan entre los más altos de la UE y que la temporalidad en el empleo y una política social con bajo nivel de redistribución dan como resultado un estancamiento de la desigualdad en niveles elevados.

¿Tenemos motivos para el optimismo? Recientemente hemos presentado un informe que concluye que la mejora de la economía ha hecho que una de cada tres personas atendidas en el programa de cobertura de necesidades básicas por la Cruz Roja en Cataluña ya no necesite esa ayuda. El motivo principal es el acceso a un empleo, aunque un 7 0% aún se encuentra en una situación de pobreza que se ha hecho más intensa.

A nivel estatal, en 2017, observamos también una ligera, aunque perceptible, disminución del número de personas que han solicitado atención en el programa de ayudas básicas. Este dato, indudablemente positivo, contrasta con el empeoramiento general de los indicadores de vulnerabilidad del conjunto de la población atendida. En el balance del año, el rasgo más destacable ha sido la necesidad de intensificar las acciones con las personas que acuden a Cruz Roja.

Estamos en una situación en la que un pequeño grupo comienza la recuperación, en tanto que un porcentaje muy elevado se encuentra en situación de pobreza o precariedad con tendencia a la cronificación.

Desde el año 2009, analizamos el impacto de la crisis en la población atendida por Cruz Roja. Nuestros datos confirman que la recuperación económica no se ha traducido en una mejora de los indicadores de bienestar de la mayoría de las personas vulnerables. La tasa de desempleo ha subido entre las personas atendidas 6,4 puntos porcentuales en un año, alcanzando al 73,7 %.

La mayoría de los desempleados carece de cobertura. Se ha incrementado el número de personas sin ingresos y cerca del 40 % de los hogares experimentan situaciones de pobreza energética. La tasa de pobreza relativa es casi cuatro veces superior a la de la población residente en España y la pobreza infantil afecta a más del 90 % de los niños y niñas que atendemos.

Nuestros datos apuntan, al igual que los de otras organizaciones, a que la precarización sostenida en el tiempo y el debilitamiento de las redes familiares de soporte tienen un impacto muy importante en las personas afectadas a muy diversos niveles: económico, social, familiar, de salud, etc.

Hace pocos días, y en consonancia con el informe de la Comisión Europea que destaca el bajo nivel de redistribución de las políticas sociales en nuestro país, el Defensor del Pueblo en su Informe Anual subrayaba el enorme coste social de la crisis y el impacto de las políticas de reducción del déficit en la desigualdad y en la cohesión social. En su opinión, con la que coincido, es importante que el proceso de recuperación económica marque la oportunidad de reforzar las políticas sociales. La salida de la crisis no puede hacerse sin corregir la desigualdad.

El análisis que hacemos de la herencia de estos diez años, desde nuestra cercanía a la población más vulnerable, nos permite alertar acerca de los riesgos de cronificación de la precariedad y la pobreza porque sabemos lo que significa en la falta de igualdad de oportunidades de los niños y niñas que atendemos y lo que supone como vehículo para la transmisión intergeneracional de la pobreza.

También observamos un incremento en la inseguridad económica de los hogares, cuya red de seguridad (capacidad de ahorrar o de llegar a fin de mes) ha empeorado, como señalan las investigaciones de la Fundación Foessa y la Macroencuesta de la CNMV y el Banco de España.

Creemos que debe hacerse un esfuerzo especial en relación a las personas que se hallan en situación de vulnerabilidad ante el empleo (riesgo de cronificación de situaciones de desempleo o pobreza laboral). Por último, quisiera también destacar la dimensión de género que tiene la pobreza y la vulnerabilidad social en la población atendida por Cruz Roja.

En estos diez años hemos intensificado los programas de cobertura de necesidades básicas, pero además hemos dotado a nuestra intervención de un carácter integral con especial incidencia en el acercamiento al empleo y la formación en competencias necesarias para la inserción laboral. También hemos invertido un gran esfuerzo para ofrecer a las familias apoyos destinados a reducir el impacto que la desigualdad tiene en el rendimiento académico de sus hijos e hijas.

Cruz Roja ha recibido en este periodo un importante soporte por parte de la sociedad española: ciudadanos y ciudadanas, empresas, socios, y personas voluntarias han aportado y continúan aportando recursos, conocimientos y tiempo a la lucha contra la pobreza y la exclusión.

Por eso, y porque es un dato que también mueve al optimismo, creo obligado hacer un reconocimiento a la solidaridad para finalizar esta reflexión.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.