Desarmando a ETA: Hallados más de 120 zulos en los últimos 25 años

Policias franceses inspeccionan una casa de Salies-de-Béarn (Francia),donde se incautó uno de los más importantes arsenales de ETA. EFE/Javier EchePolicias franceses inspeccionan una casa de Salies-de-Béarn (Francia),donde se incautó uno de los más importantes arsenales de ETA. EFE/Javier Echewzarreta

El estudio de las informaciones del Banco de Datos de la Agencia EFE, contrastadas con diversas fuentes de la lucha antiterrorista, permite un análisis de la evolución de los golpes policiales a la capacidad operativa de ETA, así como de la ubicación histórica de los zulos y su contenido, a la espera de que se concrete el anunciado desarme de la banda terrorista.
Asimismo, observando la secuencia temporal de los hallazgos más importantes se aprecia que las mayores incautaciones de armas, explosivos y munición se produjeron a los pocos meses de las detenciones de importantes dirigentes de la banda, como “Kantauri” (1999), “Súsper” (2002), “Mikel Antza” (2004) o “Thierry” (2008).
En el análisis del material encontrado destaca el volumen de pistolas, casi setecientas confiscadas desde 1992, así como fusiles, subfusiles y hasta dos misiles portátiles tierra-aire.

 

Efectivos de la Guardia Civil introducen el material encontrado en uno de los zulos hallado en la Sierra de Aralar en Navarra en 2011.EFE/Archivo

2009, EL AÑO CON MÁS ZULOS; 1999, EL AÑO CON MÁS EXPLOSIVOS INCAUTADOS

Los datos reflejan que 2009, con 22 zulos encontrados, y 2004 (con 11) y 2010 (con 10) fueron los años más “negros” para la capacidad operativa de la banda terrorista, junto con 1999, cuando se hallaron menos zulos (8) pero se requisó una enorme cantidad de explosivos. Ese año se incautaron 4,3 toneladas de explosivos y sustancias para fabricarlos, mientras que en 2004 y 2010 las aprehensiones fueron de 2,1 toneladas cada uno de ellos, y de 1,4 en 2009.
Los años 2007 (8 depósitos de armas y explosivos) y 2002 y 2008, con 7 zulos hallados durante cada uno de ellos, se sitúan a continuación. A partir del anuncio, el 20 de octubre de 2011, del “cese definitivo de la actividad armada” de ETA, las cifras caen significativamente: dos en 2012, una en 2013, ninguna en 2014, una en 2015, dos en 2016 y una en lo que va de 2017.La cantidad total de explosivos y armas confiscadas no incluye las que fueron requisadas a etarras en el transcurso de acciones terroristas o en desplazamientos, ya que no puede considerarse estrictamente material almacenado.

PIRINEOS ATLÁNTICOS, A UN PASO DE LA FRONTERA

La mayoría de los zulos se localizaron en Francia (67), siendo lógicamente Pirineos Atlánticos -la frontera directa con el País Vasco- donde se concentraban más almacenes de ETA, 30, un 44,7 por ciento del total, varios de ellos en Bayona y sus proximidades. A continuación se sitúan por número de depósitos encontrados, dos departamentos de la región de Occitania en la costa mediterránea francesa, Hérault (9 zulos y el 13,5 por ciento) y su vecino del norte, Gard, donde las fuerzas de seguridad han encontrado en estos veinticinco años 3 depósitos de armamento de ETA.
El mismo número fue descubierto en la costa atlántica en el departamento de las Landas, región de Aquitania. 2009 (18) y 2004 (10) fueron los años en los que se descubrieron más arsenales de la banda terrorista en Francia, mientras que 2008 (7), 2007 (6) y 2010 (6) fueron los de más hallazgos de este tipo en España.

VIZCAYA, GUIPÚZCOA Y DIEZ PROVINCIAS MÁS

En España, en el período analizado, se encontraron 52 depósitos de armas, explosivos y munición de ETA; la localización de los arsenales se produjo mayoritariamente en Vizcaya (17) y Guipúzcoa (15), provincias que concentran el 61,5 por ciento de los arsenales.
Hay otras diez provincias en las que se han descubierto zulos de la banda terrorista: Huesca, Navarra y Valencia (3); Álava, La Rioja, Madrid y Cantabria (2) y Alicante, Barcelona y Burgos (1).

MUCHAS PISTOLAS Y HASTA MISILES TIERRA-AIRE

En cuanto a las armas, se han intervenido casi setecientas pistolas desde 1992, y varios tipos de fusiles y subfusiles, revólveres y escopetas de caza. Casi quinientas granadas, lanzagranadas y lanzacohetes (la mayoría de fabricación casera), ametralladoras y hasta dos misiles portátiles tierra-aire forman parte del material incautado en los arsenales de ETA.
Los expertos de la lucha antiterrorista creen que se ha recuperado algo más de la mitad de las 404 pistolas robadas por ETA en octubre de 2006 de la Sociedad de Importación y Distribución de Armas (Sidam) en Vauvert, en el sureste de Francia.
Respecto a los explosivos, la banda terrorista ha empleado a lo largo de su historia principalmente dinamita, amonal (y su variante amosal) y cloratita. ETA los obtiene fundamentalmente de robos, el más importante de los cuáles fue el de 8,3 toneladas de Titadyne (un tipo de dinamita industrial) en Plevin (Francia) en septiembre de 1999.
Parte de ese explosivo ha sido hallado en los zulos intervenidos desde entonces; por ejemplo, 2,5 toneladas en una vivienda de Pau pocos días después del robo. Pero ETA también fabrica sus propios explosivos; en muchos zulos se encontraron grandes cantidades de nitrato amónico y polvo de aluminio, sustancias utilizadas para hacer Amonal.
Además, en 2007, tras un robo de una importante partida de nitrometano, las fuerzas de seguridad detectaron que los etarras habían empezado a utilizar este producto (que provoca un efecto multiplicador de la explosión y es de manejo muy delicado) para hacer amonitol. Esta sustancia se ha encontrado después en varios zulos, la primera vez en Pazuengos (La Rioja) en 2008.

 

 

 

LOS ARSENALES MÁS IMPORTANTES

Los expertos de la lucha antiterrorista consultados por EFE destacan, por distintos motivos, cuatro grandes operaciones como las más importantes entre las intervenciones de armamento de la banda terrorista en este tiempo, 2004, 2010, 2011 y 2016.
La primera de ellas fue la denominada operación “Santuario” que desarrolló la policía francesa en varias localidades del País Vasco francés y la vecina región de Béarn en octubre de 2004 y que, además de la detención del entonces número uno de ETA, Mikel Antza, permitió confiscar un gran arsenal de armas y explosivos.
Casi 700 kilos de dinamita (Titadyne), doscientas pistolas automáticas, 59 fusiles, 44 subfusiles, 112 granadas, 30 morteros, 48 cohetes capaces de perforar blindajes y hasta dos misiles portátiles para derribar helicópteros o aviones que vuelan a baja altura, fueron hallados en los diferentes registros.
El nombre de la operación, “Santuario”, resultó significativo, ya que supuso la confirmación definitiva de que Francia había dejado de ser un refugio para la banda. El siguiente gran golpe al aparato logístico de ETA se produjo en febrero de 2010 en Óbidos, al norte de Lisboa, y los especialistas resaltan su trascendencia ya que, además de requisar casi 1.500 kilos de explosivos en una vivienda de la localidad portuguesa,
permitió frustrar los intentos de la banda terrorista de establecer una gran base logística en Portugal tras el incremento de la presión policial en Francia.
Después, a mediados de abril de 2011 en las localidades guipuzcoanas de Legorreta y Zegama, así como en Azpiroz y Baraibar (Navarra) la Guardia Civil llevó a cabo la operación “Geografía”, la mayor incautación de explosivos en España desde 1999 tras la desarticulación del comando Erreka.
En total, casi tonelada y media de explosivos (pentrita y dinamita) y sustancias para fabricarlos, especialmente nitrato amónico, la mayor parte de ellos en el caserío de Legorreta, en la que estaba ubicada lo que los expertos consideraron el gran centro de fabricación y distribución de explosivos de ETA en España.
Finalmente, las fuentes destacan, aunque por distinto motivo, la penúltima requisa de armas a la banda terrorista, la operación “Seminario”, desarrollada en Louhossoa, en el departamento francés de Pirineos Atlánticos.
Allí la policía francesa se hizo con 29 pistolas, 8 subfusiles, 9 fusiles de asalto, 12 ametralladoras, 4 revólveres y gran cantidad de explosivos que, según los expertos en la lucha antiterrorista, estaban destinados a un “simulacro” de desarme.
(En esta información han colaborado Sagrario Ortega, Laura Camacho, Gerardo Domínguez y el apoyo de la periodista de datos Olaya Argüeso).

Tiene accesible toda la documentación de este informe aquí

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