PERIODISMO DE DATOS POBREZA ENERGETICA

Uno de cada diez españoles, víctima de la pobreza energética

España es uno de los países con mayor vulnerabilidad energética en la Unión Europea, con unos costes muy elevados de la electricidad y el gas natural. En estos momentos, uno de cada diez españoles no puede calentar su casa en invierno y está en riesgo de pobreza energética.
España es uno de los países con mayor vulnerabilidad energética en la Unión Europea. En la imagen, un anciano porta madera para calentar su hogar.España es uno de los países con mayor vulnerabilidad energética en la Unión Europea. En la imagen, un anciano porta madera para calentar su hogar. EFE/Eliseo Trigo

por Irene de Pablo

No existe una definición común entre los estados miembros de la Unión Europea (UE) para definir “pobreza energética”. España ni siquiera tiene una. Sin embargo, esta falta de unidad para señalar el problema no deja de ser más que un reflejo de una dura realidad

El Parlamento Europeo utiliza como indicador de la pobreza energética la capacidad para calentar correctamente las viviendas en invierno (entre 18º y 21ºC). Según la oficina de estadística europea Eurostat, entre 50 y 125 millones de personas en la UE no pueden asumir el coste de calentar adecuadamente sus hogares, y se encuentran en riesgo de pobreza energética.

En España, la electricidad y el gas natural son mucho más caros que la media comunitaria. El precio del gas natural en 2016 fue un 123,07% más caro que el promedio de la UE y el de la electricidad fue un 140,68% más costosa, según datos de Eurostat. España es el único país, junto con Irlanda, que superó la media con tanta diferencia en ambas variables.

 

 

A pesar del elevado coste del suministro energético, España supera ligeramente la media europea en cuanto a los problemas que tienen sus ciudadanos para calentar sus hogares durante el invierno. Mientras que en 2016 la media en la UE mostraba que el 8,7% de personas rozaban la línea de la pobreza energética, en España esa cifra subió al 10,1%.

 

 

Más de 7.000 muertes al año

La ausencia de una definición concreta que permita señalar en qué punto una familia se encuentra en una situación de vulnerabilidad energética impide comprender la gravedad de la situación, ya que tampoco hay un cifra que determine la cantidad de energía que necesita una familia.

Entre el 30% y el 50% de la mortalidad adicional de invierno se debe a unas insuficientes condiciones de climatización en viviendas, según el informe de la Organización Mundial de la Salud “Responsabilidad ambiental sobre las enfermedades asociadas a una vivienda inadecuada” (Environmental burden of disease associated with inadequate housing).

En este sentido, la pobreza energética en España es desde hace años una causa de muerte más significativa que los accidentes de tráfico, según apunta la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA) en “Pobreza, vulnerabilidad y desigualdad energética. Nuevos enfoques de análisis”. Según ese estudio, el promedio de víctimas de accidentes de tráfico entre 1996 y 2014 es de 4.082 muertes anuales, mientras que la pobreza energética causa un promedio de 7.100 muertes al año.

El clima no determina la pobreza energética

La pobreza energética se manifiesta de diferentes formas en las distintas regiones de España. Por una parte, se identifica a través de las elevadas facturas a las que los ciudadanos no pueden enfrentarse. Pero también por la ausencia de sistemas de calefacción preinstalados y de calidad, esto es, por la falta de aislamiento en aquellos hogares de zonas con inviernos templados donde sus ciudadanos son vulnerables a los meses más fríos.

Las condiciones climáticas no determinan necesariamente el nivel de incidencia de la pobreza energética, ya que las familias más humildes de territorios cuyas tempertauras normalmente son templadas, como la costa Mediterránea, durante un invierno duro no consiguen calentar sus hogares correctamente.

La pobreza energética se manifiesta en España con mayor dureza en Castilla-La Mancha, con casi un 20% de personas en el umbral de la pobreza energética, según el estudio de la Asociación de Ciencias Ambientales. Extremadura, Murcia, Cantabria, Castilla y León son comunidades que superan el 11% de hogares con dificultades para calentarse durante temporadas frías. Luego, La Rioja (10,80%) seguida de Aragón, Islas Baleares, Madrid, Navarra y Andalucía, donde casi uno de cada diez ciudadanos son vulnerables energéticamente, conforman ese mapa autonómico de afectados por la pobreza energética. Por su parte, canarios, vascos, valencianos, asturianos y gallegos son los españoles que menos problemas tienen para calentar sus hogares en invierno.

 

 

Españoles vulnerables por los altos precios de la electricidad y del gas

Ese mismo estudio indica que en 2014 -año en que se llevó a cabo la investigación-, 5,1 millones de personas no podían permitirse mantener su vivienda a una temperatura adecuada; un millón de personas vivían en hogares que habían tenido un retraso en el pago de los recibos de la vivienda en el último año; 3,2 millones de personas vivían en hogares con más de un retraso en el pago de los recibos de la vivienda en el último año, y 7,8 millones de personas vivían con goteras, humedades en paredes, suelos, techos o cimientos, o podredumbre en suelos, marcos de ventanas o puertas en sus casas.

En esta misma línea, el estudio de la Asociación de Ciencias Ambientales señalaba que en 2014 un 45% de los hogares españoles (20,7 millones de personas) destinaron más del 5% de sus ingresos al gasto energético. Y un 15% de las familias (6,6 millones de personas) gastaban un 10% de su riqueza para saldar el consumo energético. Mientras, un 6% (2,6 millones de personas) había fijado más del 15% de sus ingresos en electricidad y un 3% (1,2 millones de personas) hizo lo propio con el 20% de sus ingresos.

 

 

Asimismo, cabe destacar que cuanto menor es el nivel educativo de la persona principal del hogar, mayor es la vulnerabilidad energética. De igual forma ocurre con los hogares en paro y que dependen de subsidios y prestaciones.

Las personas viudas, separadas o divorciadas están también más indefensos respecto a la pobreza energética. Lo mismo ocurre con familias numerosas (2 adultos con 3 o más niños dependientes), familias monoparentales y las formadas por personas mayores. Además, están también más afectados aquellos hogares en los que la persona principal ha nacido fuera de España.

 

 

Ayudas para evitar y prevenir la pobreza energética

A pesar de que actualmente existen medidas a corto pazo para paliar la pobreza energética como descuentos en la factura energética o la adopción de buenas prácticas en eficiencia energética, el estudio ACA, entre otros, subraya que hay que aplicar medidas a largo plazo como una estrategia a nivel estatal, autonómico y local que podría prevenir y atenuar este grave problema.

Los expertos aseguran que, además de aumentar los ingresos, la forma más efectiva y sostenible es la rehabilitación y renovación de edificios, consiguiendo rebajar su demanda energética, y evitando su deterioro.

Curiosamente, el Parlamento Europeo incide en que se debe definir ya y con claridad la denominación de “pobreza energética” para enfrentar de manera efectiva este problema y, consecuentemente, dotar económicamente las ayudas por parte de la UE, que dispone de fondos destinados a paliar los desequilibrios sociales, pero todavía no para este fin. EFE