Sahel: un tsunami demográfico… ¿reversible?

El estudio y análisis de la demografía es esencial para entender las sociedades y elaborar políticas en todos los campos, incluido la seguridad, y es en África, concretamente en el Sahel, donde es particularmente crucial ya que el incremento de los indicadores del crecimiento de la población está entre los más altos en la historia de la humanidad.

La zona del Sahel se enfrenta a una explosión demográfica. En la imagen, jóvenes se preparan para jugar al fútbol en las calles de Dakar (Senegal La zona del Sahel se enfrenta a una explosión demográfica. En la imagen, jóvenes se preparan para jugar al fútbol en las calles de Dakar (Senegal). EFE/Archivo/LIMA

Coronel Juan A. Mora Tebas, analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE)

 

El Sahel es una zona geográfica que se extiende a través del norte del continente africano, entre el océano Atlántico y el mar Rojo. Esta región pobre y desestabilizada por movimientos yihadistas, está en una trayectoria que llevará a su población de los 147 millones actuales a 338 millones en el 2050 y posteriormente, a 680 millones en 2100, según datos de la ONU.

Como causas de esta explosiva demografía nos encontramos con varios factores como son una alta tasa de fecundidad, el aumento de la esperanza de vida, la economía familiar, el rol de las mujeres, falta de mentalización de sus líderes y la fertilidad masculina.

En referencia a la alta tasa de fecundidad tenemos que mientras a nivel mundial se espera que descienda de 2,5 nacimientos por mujer en el período actual a 2,0 en 2100, en la región del Sahel se viene duplicando su población casi cada 20 años y su tasa de fecundidad es superior a 5,23 hijos por mujer.

Otro aspecto importante es el aumento de la esperanza de vida. A nivel mundial se espera que aumente desde los 71,9 años previstos en este lustro, hasta los 77 años en el quinquenio 2045-2050. Una mejora que en el caso del Sahel ganará 7,5 años, alcanzando los 68,5 años para mediados de siglo.

En cuanto a la influencia de la economía familiar, hay que tener en cuenta que para los sahelianos, sobre todo en las zonas rurales, tener una familia numerosa es un símbolo de poder económico. Además de constituir una fuente de ingresos en el presente es lo más parecido a un plan de pensiones al que puede aspirar un habitante de esta zona.

Tampoco los líderes que durante décadas han ostentado el poder en estos países han considerado importante controlar el crecimiento de la población, fiando en el desarrollo la solución a los problemas coyunturales de la región.

Finalmente como causas del problema demográfico podemos apuntar al rol de las mujeres sahelianas, que todavía no han tomado conciencia de que su participación en la esfera pública depende en gran medida de una fecundidad controlada, y la fertilidad masculina que en el caso de algunos países del Sahel, como Níger, alcanza los 13,6 hijos por hombre.

Una explosión demográfica que tiene también consecuencias negativas, como son los movimientos migratorios, vulnerabilidad extrema ante enfermedades y epidemias, inseguridad alimentaria, conflictos sociales, étnicos y religiosos o el incremento del crimen organizado y el terrorismo.

Históricamente los movimientos migratorios dentro del continente han sido una solución para la población de zonas con alta presión demográfica que buscaban un mejor futuro en zonas generadoras de empleo, o desde países del interior a otros con salida al mar. A estos movimientos se suman ahora la migración fuera de África, especialmente hacia Europa, como demuestra la Encuesta Mundial de Gallup, que dice que en la zona subsahariana el 33 % de la población tiene el deseo de emigrar.

También es importante señalar las consecuencias de la alta demografía para la estabilidad política y social en estos países. Las amenazas vienen por la proliferación de los conflictos comunitarios, espoleados por la necesidad de incrementar la producción agrícola y ganadera y el consumo de agua, lo que aumentará la pugna por los territorios.

Muy preocupante es también la posibilidad de guerras interestatales provocadas por la alteración del equilibrio étnico y religioso debido a la migración transfronteriza y el desequilibrio en las tasas de fecundidad de diferentes grupos sociales que pueden provocar que minorías de hoy se transformen en mayorías mañana.

Por sus implicaciones para Europa es oportuno señalar la incidencia en el terrorismo, al convertir a jóvenes desempleados e insatisfechos con sus Gobiernos sin un futuro al que agarrarse en los perfectos candidatos para engrosar las filas de los grupos yihadistas que proliferan en la región.

Como conclusión podemos decir que el crecimiento desmesurado de la población en el Sahel significará la multiplicación de los riesgos en la región y, por tanto, de la inseguridad no solo en la zona sino también en los países vecinos y en los “vecinos de sus vecinos”, especialmente Europa.

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NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.