REPORTAJE: Humedales, el tesoro del agua

Vigilantes de los recursos líquidos, protectores del ambiente y vitales para equilibrar las fuerzas de la naturaleza, la humanidad tiene el desafío de procurar el cuidado de los humedales.
Imagen del Cañón del Sumidero, un humedal en el estado mexicano de Chiapas. Foto cedida por Ramsar. EFEImagen del Cañón del Sumidero, un humedal en el estado mexicano de Chiapas. Foto cedida por Ramsar. EFE

 

Violeta Villar Liste

– “Infraestructura natural que proporciona una fuente limpia y un reservorio de agua dulce, mantienen su calidad hasta llegar a los océanos, por lo tanto sostienen la vida. Su pérdida y degradación agrava directamente los problemas relacionados con el suministro de agua y por ende el alimento”, comenta Dominici Arosemena, director ejecutivo del Centro Regional para la Capacitación en Investigación sobre Humedales para el Hemisferio Occidental (Creho).

– Entre otros enemigos “locales y regionales” de los humedales, Arosemena cita la contaminación de las aguas y del aire, la expansión creciente de las áreas urbanas sin los debidos controles, la construcción de represas, la mala distribución de la basura o la deforestación.

– El director de Creho pide a la ciudadanía tomar conciencia de la cercanía e importancia de los humedales y apuesta a un ejercicio: asómese, mire su entorno y descubra cuán cerca de su vida puede estar uno de estos recursos naturales.”Es importante visitarlos y reconocerlos. A veces tomamos agua y no sabemos que es gracias a ese humedal presente en una bahía, en un lago o manglar”.

 

Son vecinos consecuentes. Pueden ser dulces o salados pero, si se trata de agua marina, el rigor académico le impone no exceder de los seis metros de profundidad en marea baja.

Sus apellidos son variados: marismas, pantanos, pastizales, estuarios, deltas, estanques, arrozales, reservorios, salinas? y su nombre territorio privilegiado: se trata de los humedales, y la razón de su importancia se vincula con los desafíos de la humanidad.

“Los humedales son esenciales para la salud y prosperidad de las personas. Nos aportan agua dulce, garantizan nuestro suministro de alimentos y mantienen la biodiversidad. Nos protegen de las inundaciones y almacenan dióxido de carbono. También son una fuente importante de empleo en el mundo, por lo cual son ideales para mostrar ejemplos de medios de vida realmente sostenibles”.

Las palabras son de Arturo Dominici Arosemena, magíster en Biología y doctorado en Ciencias Naturales, con especialización en ecosistemas de humedales marino-costeros, quien, desde hace cuatro años, es el director ejecutivo del Centro Regional para la Capacitación en Investigación sobre Humedales para el Hemisferio Occidental (Creho por sus siglas), con sede en la ciudad de Panamá, capital de la República de Panamá.

Dominici Arosemena nació en la zona costera de la bahía de Panamá. La cercanía con los humedales le generó una sensibilidad temprana hacia el tema.

Entre Coco del Mar y Panamá Viejo, en el corazón de la historia del país, amanecía con el sabor del mar. Del juego a la pesca y del bote al mar, siempre atento cuando las olas se recogían en cíclico ritual, dejando al descubierto una alfombra de mariscos. “Recuerdo el paso de las aves migratorias y las playas de arenas blancas que incluso llegaban hasta la zona de Panamá Viejo”.

Cuando comenzó a estudiar, fue un proceso natural: la vocación hacia la naturaleza consolidó un camino que le ha permitido trabajar con pasión en aquello que ama.

 

PANAMÁ, VIGILANTE DEL HEMISFERIO.

Situado en Panamá, en concreto en Ciudad del Saber, un espacio vecino de la zona del Canal, Creho reúne en sus áreas núcleos de investigación, empresas de vocación innovadora y organismos internacionales. Nace en el año 1999 luego de la Convención de Ramsar , definido como “el más antiguo de los modernos acuerdos intergubernamentales sobre el ambiente. El tratado se negoció en el decenio de 1960 entre países y organizaciones no gubernamentales preocupados por la creciente degradación de los hábitats de humedales para las aves acuáticas migratorias. Se adoptó en la ciudad iraní de Ramsar en 1971 y entró en vigor en 1975”. (www.ramsar.org).

La República de Panamá, a través de su Gobierno y en concreto del Ministerio del Ambiente, asume el compromiso de convertirse en el órgano que proporciona herramientas para lograr la protección de los humedales en el hemisferio occidental. En concreto trabaja con los 29 países miembros de la Convención de Ramsar en las Américas.

Los humedales están basados en su biodiversidad pero, para merecer estar en la lista Ramsar (en la actualidad hay más de 2.200 sitios inscritos), y adquirir un valor distintivo ante la humanidad, deben reunir ciertos criterios técnicos.

Entre otros aspectos, tener características únicas, especies en peligro de extinción, si alberga “de manera regular una población de 20.000 o más aves acuáticas” o es una ruta migratoria de singular valor.

Dominici Arosemena explica que el reto de la organización es posicionarse en la región y garantizar que los gobiernos y entidades comprometidos con la convención puedan tener acceso a capacitación e información científica para preservar los humedales.

Observa, de manera reflexiva, un cambio en la conciencia de la ciudadanía con respecto a su relación con los humedales. “Los países, sin comida y agua no pueden sobrevivir, y la preservación de estos ecosistemas garantiza una mejora en ciertos aspectos”.

 

VISITE SU HUMEDAL.

El director de la oficina de Creho-Ramsar no se cansa de repetir la condición de los humedales como “infraestructura natural que proporciona una fuente limpia y un reservorio de agua dulce, mantienen su calidad hasta llegar a los océanos, por lo tanto sostienen la vida. Su pérdida y degradación agrava directamente los problemas relacionados con el suministro de agua y por ende el alimento”.

Entre otros enemigos “locales y regionales” de los humedales, cita la contaminación de las aguas y del aire, la expansión creciente de las áreas urbanas sin los debidos controles, la construcción de represas, la mala distribución de la basura o la deforestación.

Documentos de la Convención de Ramsar sobre los Humedales advierten que “la escasez de agua y el limitado acceso al agua dulce ya afecta a entre 1.000 y 2.000 millones de personas. Los humedales continentales son una de las principales fuentes de agua dulce junto con los acuíferos subterráneos”.

También hay consenso en el impacto del agua sobre los cambios climáticos. En este sentido, “la seguridad del agua y los alimentos es una cuestión clave en el programa de cualquier gobierno (?) El mensaje central para este sector es que los ecosistemas de los humedales ofrecen una infraestructura natural para reforzar la adaptación climática”, advierte la Secretaría de la Convención de Ramsar en el texto El cuidado de los humedales, una respuesta al cambio climático.

Arturo Dominici pide a la ciudadanía tomar conciencia de la cercanía e importancia de los humedales. En este sentido, apuesta a un ejercicio: asómese, mire su entorno y descubra cuán cerca de su vida puede estar uno de estos recursos naturales.”Es importante visitarlos y reconocerlos. A veces tomamos agua y no sabemos que es gracias a ese humedal presente en una bahía, en un lago o manglar”.

Quererlos puede hacer la diferencia entre un mundo en riesgo y un futuro seguro. EFE

 

 

RECUADRO:

— Estudios realizados determinan que la banda costera de manglar reduce los daños causados por siniestros (1).

— Los humedales son la infraestructura natural que proporciona una fuente limpia y un reservorio de agua dulce, mantienen la calidad del agua hasta llegar a los océanos, por lo tanto sostienen la vida.

— Las estimaciones científicas muestran que, desde 1900, han desaparecido el 64% de los humedales del planeta. La pérdida es aún mayor en algunas regiones, sobre todo en Asia.

— El 50% de la cobertura de manglares en el mundo se ha perdido.

— En Panamá, cerca del 55% de la cobertura de bosque de manglar se ha perdido desde 1969.

— México tiene 142 sitios Ramsar.

— El primer lugar del mundo en ingresar en la red de sitios Ramsar fue la Península de Cobourg, en Australia (año 1974).

— Reino Unido y México son los países con mayor número de lugares protegidos por la convención: 170 y 142, respectivamente. Bolivia suma el privilegio de contar con la mayor superficie bajo la protección de Ramsar. Se trata de 148.000 kilómetros cuadrados.

(1) Documentos de Arturo Dominici Arosemena, director ejecutivo del Centro Regional para la Capacitación en Investigación sobre Humedales para el Hemisferio Occidental. EFE/REPORTAJES

 

 

 

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