Los indignados, los grandes ausentes de las elecciones de Portugal

La coalición conservadora Portugal à Frente ha ganado las elecciones de Portugal bajo el liderazgo del primer ministro Pedro Passos Coelho, que ha obtenido el 39 % de los votos. Aunque hace cuatro años Portugal era cuna del movimiento "indignado" solo dos formaciones competían por gobernar.
Protesta en Lisboa (Portugal) en noviembre de 2013 donde los manifestantes muestran pancartas en las que se puede leer 'Gobierno fuera y elecciones YAProtesta en Lisboa (Portugal) en noviembre de 2013 donde los manifestantes muestran pancartas en las que se puede leer "Gobierno fuera y elecciones YA". EFE/Archivo/Jose Sena Goulao

Óscar Tomasi 

Las multitudinarias manifestaciones de entonces, convocadas por grupos ciudadanos y desvinculadas totalmente de partidos y sindicatos, fueron perdiendo fuelle conforme pasaron los meses y finalmente no se tradujeron en la creación de una alternativa de Gobierno.

Analistas y politólogos lusos se preguntan por qué en Portugal este ambiente de revuelta no acabó concretándose en una opción concreta, como sí lo hizo en Grecia o España, pese a la severa austeridad aplicada en el país como consecuencia del rescate financiero y de la llegada de la troika.

Por el momento sí han surgido numerosos nuevos partidos, pero de pequeña dimensión y sin apenas visibilidad, ninguno ha obtenido representación en el Parlamento, donde por primera vez sí estarán los animalistas  del PAN (Partido de los Animales, las Personas y la Naturaleza) que han conseguido un diputado.

La mayoría de estas formaciones son de izquierdas, como es el caso de “Agir” o “Livre”, aunque también surgió recientemente “Nós Cidadaos”, defensor de una “economía social de mercado” y creado a imagen y semejanza de Ciudadanos en España.  A ellos se suma el partido creado por el tertuliano António Marinho e Pinto, de carácter populista, o el Movimiento de los Jubilados, para defender los intereses de este colectivo.

Los “indignados” eran en sus inicios un movimiento especialmente heterogéneo, que reunía a personas de muy diferentes edades e ideologías, eminentemente pacífico y cuyo objetivo principal era protestar por la rampante precariedad laboral.

Sus protestas batieron récords de asistencia -cientos de miles de personas salieron a la calle en un país de 10,5 millones de habitantes, algo prácticamente inédito-, y sin embargo no cambiaron sustancialmente las políticas del Gobierno liderado por Pedro Passos Coelho, riguroso a la hora de cumplir con las condiciones pactadas con la UE y el Fondo Monetario Internacional a cambio de su ayuda.

Esta falta de resultados es uno de los motivos que explica el desánimo que cundió entre los “indignados”, según Joao Labrincha, portugués de 32 años que participó en la génesis del movimiento, en su intento de conversión en una alternativa política y que trabaja hoy en una entidad social que pretende fomentar el activismo ciudadano.

El cansancio hizo mella a gente que estuvo en las calles protestando y veía que el Gobierno no oía, no reaccionaba, como si se tratase de una especie de dictadura. Eso desmovilizó a las personas”, arguye.

Habla con pesar sobre la tentativa de aglutinar toda ese descontento ciudadano a través de la creación de la marca “Juntos Podemos”, en un guiño a la formación que en España encabeza Pablo Iglesias y que acabó haciendo aguas nada más nacer.

Otra de las razones con las que especulan los expertos sobre la falta de resultados del movimiento “indignado” es la escasa tradición de activismo ciudadano entre los portugueses, a los que popularmente se considera propensos a la resignación.

A ello se añade la constitución del panorama político portugués, con dos partidos a la izquierda de los socialistas (el marxista Bloque de Izquierda y el Partido Comunista) que reducen el espacio existente a alternativas que compitan en el mismo espectro ideológico.

“El hermano de Syriza y Podemos es el Bloque de Izquierda”, recuerda Labrincha, que admitía su desilusión por la imposibilidad de influir en la formación de un nuevo Gobierno.

El que fuera uno de los líderes del movimiento “indignado” luso atribuye a la “propaganda del miedo” la  victoria de conservadores, en el poder desde 2011, o socialistas, que gobernaron el país durante los seis años anteriores y acabaron pidiendo el rescate de la troika.

En Portugal no hay esas alternativas de Gobierno, como en España o Grecia -lamenta-. Yo voy a votar, pero es verdad que incluso dentro de los nuevos partidos hay muchos que también te desilusionan al poner ambiciones personales por delante del bien común”. EFE