Entre la violencia contra refugiados y AfD, la nueva derecha alemana

Los albergues de refugiados en Alemania han sufrido este año más de 700 ataques violentos y, paralelamente, el partido Alternativa para Alemania (AfD), con una campaña basada en la islamofobia y en el rechazo a los inmigrantes, ha tenido éxitos en varias elecciones regionales.
 Manifestación del movimiento xenófobo alemán Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida)en la Plaza de Viena en Dresde, Alema Manifestación del movimiento xenófobo alemán Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida)en la Plaza de Viena en Dresde, Alemania, el 4 de abril de 2016.EFE/Archivo/Arno Burgi

 

Rodrigo Zuleta

 

Para el politólogo Hajo Funke, entre los dos hechos hay una relación indirecta en la medida en que AfD, al igual que el movimiento Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida), vienen cultivando resentimientos que sirven de caldo de cultivo a la violencia.
“Hemos observado que con los resentimientos desatados primero por Pegida y luego por AfD los grupos violentos y neonazis se han reorganizado y la violencia ha aumentado”, dijo Funke, en una conversación con periodistas para presentar su libro “Sobre rabiosos e incendiarios”.
Funke admitió que mientras preparaba el libro no pensó que en el momento de presentarlo tuviera la actualidad que ha cobrado después de que hace una semana la AfD se convirtiera en la segunda fuerza política en Mecklemburgo-Antepomerania (este), superando a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller, Angela Merkel.
Esto último ha creado nerviosismo dentro de las filas de Merkel y la Unión Socialcristiana (CSU) de Baviera, partido hermano de la CDU, que ha agudizado las críticas a la política de refugiados.
La AfD, para Funke, se ha convertido en un partido de ultraderecha tras empezar como una agrupación neoliberal que buscaba aglutinar a los descontentos con las ayudas a Grecia.
Según el catedrático emérito de la Universidad Libre de Berlín, el carácter de la AfD como partido de ultraderecha se refleja en la influencia que han ganado dentro de la agrupación sus representantes más radicales, como el líder del partido en Turingia, Björne Höcke.
Ante ese tipo de personajes, a los que se pueden agregar los nombres de André Pogeburg o Alexander Gauland, los miembros de la presidencia bicéfala, Frauke Petry y Jörg Meuthen, han perdido peso y su única función es tratar de presentar un rostro moderado de AfD al que Funke le ve poca credibilidad.
La AfD trabaja actualmente, según Funke, con personas como Götz Kubischek, que está en la mira de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución -los servicios secretos del Interior-, o con el llamado Movimiento Identitario, con una ideología que trata de resucitar corrientes de extrema derecha de los años de la República de Weimar.
El Movimiento Identitario, según Funke, es atractivo para antiguos neonazis, algunos de los cuales pueden encontrar, a través de él, su camino hacia AfD.
Otros lo han encontrado a través de Pegida, otro movimiento que se ha convertido en un aliado natural de AfD.
La evolución que se está viendo es algo que Funke registra como altamente peligroso ya que, sobre todo en el este del país, la AfD está consiguiendo explotar temores sociales, basados con frecuencia en experiencias del pasado, y mezclarlos con el cultivo del resentimiento contra inmigrantes y refugiados.
Con ello, se crea un clima propicio a la violencia y Funke advierte de que incluso quienes se presentan como moderados dentro de AfD tienen que ser conscientes del caldo de cultivo que están creando.
Para Funke la estrategia para hacer frente a la amenaza que representa la AfD empieza por no ceder, ni en el tono ni en el contenido, y por ello critica al presidente de la CSU y primer ministro bávaro, Horst Seehofer, por sus críticas a Merkel desde la derecha.
“Él le hace el juego a la AfD y por ello es parte responsable del giro a la derecha en pasadas elecciones y probablemente en elecciones por venir”, dijo Funke.
El segundo pilar de una estrategia contra la AfD debe ser un giro social para reducir los temores de exclusión que han llevado a muchos a caer en manos de la ultraderecha.
Y finalmente, según Funke, la política tiene que recuperar credibilidad “haciendo aquello que anuncia”.
Si se desarrollan esos tres puntos, Funke cree que los apoyos a AfD bajarán y que para los comicios generales del año próximo esa agrupación estará más cerca del 6 % de los votos que del 12 % que algunas encuestas le otorgan. EFE

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