La gestación subrogada a debate político y social

La gestación subrogada o maternidad por substitución ha irrumpido por sorpresa en el debate político y social sin que haya un consenso ni siquiera dentro de un mismo partido, y mientras los hay que la rechazan, otros exigen una regulación urgente y unos terceros claman por una reflexión en profundidad.
Una enfermera atiende a un bebé en una incubadora. Foto-Archivo/Alejandro ErnestoUna enfermera atiende a un bebé en una incubadora. Foto-Archivo/Alejandro Ernesto

Lo que sí parece es que el asunto llegará al Congreso, tal y como ha prometido el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, que considera que es “de justicia” hacer “lo que hacen bien en Estados Unidos y Canadá”, donde sí está regulado.
La postura choca frontalmente con la del PSOE, que la rechaza, como la mayoría de las asociaciones de mujeres, mientras que Podemos aboga por un debate social profundo ante las discrepancias que suscita, al igual que la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (Felgtb).
El debate surgió a raíz de que el pasado enero, José Luis García Martín, compromisario del PP de Sevilla al XVIII Congreso Nacional de este partido, presentará una enmienda a la ponencia social para incluir un nuevo artículo para la puesta en marcha de una ley de gestación subrogada en España.
Nacía así una polémica que no incluía en principio esa ponencia social, coordinada por el vicesecretario de Sectorial, Javier Maroto, y que llegará el próximo sábado viva y sin acuerdo al cónclave popular.
Quienes la apoyan apuestan por una fórmula que evite en todo momento la contraprestación económica para la gestante y están convencidos de que es una forma de promover la natalidad en plena crisis demográfica en España.
Por el contrario, los opositores lo son por completo y repudian la gestación subrogada y cualquier variante, sin término medio.
La gestación subrogada, conocida también como “vientre de alquiler” pese a ser una expresión coloquial que no convence, es una forma de reproducción asistida que posibilita a personas con enfermedades, sin pareja u homosexuales, conseguir la tan anhelada paternidad o maternidad.
Esta práctica, en la que participa una mujer que es la que gesta el embrión bien por inseminación artificial o fecundación in vitro, está legalizada en varios países, como Estados Unidos, Inglaterra, Rusia, Tailandia, Ucrania o India, pero no en España, donde el marco legal resulta un “poco contradictorio”.
La Ley de Técnicas de Reproducción Humana Asistida, del año 2006, establece que el contrato por el que se conviene la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a su derecho como madre a favor de una tercera persona, es nulo.
Pero por otra parte, es posible gestar en otro país en el que esta praxis esté autorizada y, luego, inscribir al bebé como propio en el Registro Civil siempre y cuando al menos uno de los dos progenitores sea español, y siempre que esté acompañado de una sentencia judicial que garantice su viabilidad. Efe/Doc

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