Las Fallas de Valencia, las primeras como Patrimonio de la Humanidad

Valencia encara las Fallas de 2017, que estrenan el título de Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad, con el reto de proteger los valores de tradición, participación y artesanía que aúna una fiesta convertida en motor social, económico y cultural.
Una fallera observa la figura de una falla. Efe-Archivo/ Kai FörsterlingUna fallera observa la figura de una falla. Efe-Archivo/ Kai Försterling

Las Fallas, una fiesta declarada de interés Turístico Internacional en 1980, son un ritual festivo dedicado al fuego, transmitido a través de las generaciones, con tradiciones que han perdurado durante siglos y un gran elemento artesanal, con el que se involucra a toda la ciudad y se crea un sentimiento colectivo.
Pero no todo han sido rosas en el camino al reconocimiento que el 30 de noviembre de 2016 otorgó la UNESCO a la fiesta valenciana por excelencia en Addis Abeba (Etiopía).
Las Fallas tuvieron que superar escollos como las protestas del colectivo antitaurino o de las entidades vecinales, que recriminan la tiranía de la fiesta por el corte de cientos de calles al tráfico, el caos circulatorio, el estruendo y las verbenas hasta altas horas de la madrugada.
No obstante, y ya con el título Patrimonio Inmaterial, empieza también ahora el reto de las Administraciones y la sociedad valenciana para dotar a las Fallas y a todo lo que le rodea de una protección especial que le dote de una singularidad y la mayor visibilidad internacional posible, sin perder su sello tradicional.
De momento, Valencia trabaja en un Plan Estratégico que incluye un estudio de impacto económico, social, turístico y ambiental que permita desentrañar una fiesta que no es patrimonio exclusivo de los falleros sino de toda la sociedad valenciana y, ahora, de toda la humanidad.
Se trata de una fiesta que, como dijo en una entrevista con EFE el concejal de Cultura Festiva y presidente de la Junta Central Fallera, Pere Fuset, “gestiona el 10% y vive el cien por cien de la sociedad”.
Este año las comisiones falleras de Valencia y su área metropolitana han invertido en los más de 700 monumentos falleros 6,97 millones de euros, un incremento de algo más de 57.000 euros respecto al año anterior.
En las Fallas de 2017, l’Antiga de Campanar es la que ha logrado el primer premio de la sección Especial de las Fallas de València, con “Eterna seducció”, una obra del artista Julio Monterrubio, de 22 metros de altura y con un presupuesto de 175.000 euros.
Asimismo, El grupo de “La pescadera”, realizado por el artista Manuel Algarra Salinas para la comisión de Almirante Cadarso-Conde de Altea, ha sido indultada por votación popular y, en consecuencia, no será pasto de las llamas en la noche del 19 de marzo en la culminación de las fiestas de las Fallas 2017. Efe/Doc

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