España junto a Alemania, Francia e Italia da un paso en la Europa de defensa

El compromiso por afianzar y profundizar el concepto de defensa europea alcanzado en la reunión celebrada el pasado 13 de julio en París entre las ministras de defensa de Alemania, España, Francia e Italia, no solo significa un paso adelante en la política de seguridad y defensa común, también una apuesta por la cohesión política en un momento de incertidumbre de la Unión Europea.
La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal. EFE/Archivo/Santi DonaireLa ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal. EFE/Archivo/Santi Donaire

Concretamente las ministras analizaron la puesta en marcha de la conocida como Cooperación Estructurada Permanente (PESCO por sus siglas en inglés), una opción prevista en el Tratado de Lisboa que permite que algunos países avancen por su cuenta en materia y asuntos de defensa.
Los países reunidos en París, es decir Alemania, España, Francia e Italia, forman el núcleo duro de esta idea, que para salir adelante necesita de mayoría cualificada en una votación del Consejo Europeo (55% de los votos que a su vez representen el 65 % de la población).
Las ventajas de la iniciativa parecen claras. En primer lugar permite incentivar el desarrollo de las capacidades estratégicas militares así como las tecnológicas y de investigación.
Además hace posible una mayor eficiencia de la inversión y más competitiva a la industria militar.
Así mismo gobiernos como el francés y el alemán se han ofrecido a compartir programas sobre equipamiento militar terrestre, de patrulla marítima, aviones no tripulados, helicópteros y tecnología espacial y digital, con aquellos países que puedan estar interesados. Una propuesta que redundaría en un importante ahorro económico y una mayor eficiencia del gasto militar.

Uno de los mayores obstáculos en la puesta en marcha de la PESCO es la caducidad del Reino Unido como miembro de las instituciones europeas. En principio el Gobierno británico ha dejado claro que la defensa y la seguridad son demasiado importantes para incluirlas en las negociaciones.

Aún así los británicos han frenado la puesta en marcha del futuro cuartel militar de la UE,que se encargaría de planificar y conducir operaciones de combate, disconformes por el uso de la denominación “cuartel general”.
Por otra parte la iniciativa ha levantado los recelos de los países del Este y de Austria, que conscientes de que no es necesario que todos los miembros de la UE se integren en la misma,temen quedar relegados en una futura Europa de dos velocidades.
Otro problema sería la ralentización que puede suponer la agenda nacional de los líderes europeos, especialmente y por su proximidad, la celebración de elecciones en Alemania, uno de los grandes valedores del proyecto, el próximo septiembre.
En lo que se refiere a España, es junto a Francia partidaria de que la PESCO sirva para lanzar operaciones militares más arriesgadas sin estar limitada a proyectos de desarrollo de capacidades como un mando médico europeo o programas de formación militar, como defiende Alemania, lo que obligará a buscar un equilibrio entre la inclusión y el nivel de ambición.
Por el momento España se ha ofrecido a liderar varios módulos de la iniciativa. Un paso que apunta hacia un compromiso decidido con una iniciativa que, junto a la aprobación de un presupuesto común de defensa y el futuro cuartel militar de la UE, puede cristalizar en uno de los más ambiciosos planes europeístas y convertir a la UE en un importante actor internacional.
Pero aunque la defensa común europea parece ser la meta final, todavía queda lejos y las máximas autoridades de la UE siguen apostando por la cooperación con la OTAN, considerada “esencial” dado el grado de complejidad de los retos sin precedentes a los que se enfrentan, y la dificultad de afrontarlos de manera separada. EFE

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