CCOO: los retos del sindicalismo

La economía española avanza por la senda de la recuperación macroeconómica pero amenaza con cronificar una creciente desigualdad. Revertir el efecto de las reformas que explican esta aparente contradicción exige del sindicato ajustar sus pautas organizativas para mejorar la correlación de fuerzas.
Unai Sordo. Secretario General de Comisiones Obreras. EFE/ArchivoUnai Sordo. Secretario General de Comisiones Obreras. EFE/Archivo

 

Situar la cuestión socioeconómica en la agenda social y política es un reto en un momento en el que la crisis institucional y territorial, con Catalunya como protagonista, ha desplazado el conflicto social y las grandes demandas de la mayoría de la ciudadanía: el empleo, el salario y el estado del bienestar.

Pese a que las perspectivas económicas han mejorado ligeramente en el mundo y en Europa según ha ido avanzando el año, el crecimiento de la Unión Europea y la eurozona solo será mediocre en 2017 (2,2%). La política económica europea sigue sufriendo los efectos de las políticas de austeridad fiscal y devaluación salarial, lo que está provocando que el crecimiento y la tasa de desempleo sigan siendo muy dispares entre los países de la eurozona.

En nuestro país las previsiones para 2017 serán algo mejores (3,1%) pero, al contrario que en Europa, se confirma la desaceleración de la economía, que creció un 3,4% en 2015 y un 3,3% en 2016. Se sigue creando empleo, pero de muy baja calidad, mientras que la población activa sigue cayendo y al aumento de la productividad no le acompaña un incremento suficiente de los salarios. Al mismo tiempo, el descenso de los niveles de paro está relacionado con el aumento de la precariedad en el empleo que se está creando (contratos temporales, jornada parcial involuntaria, horas extras no retribuidas). Y todo ello, con la pobreza afectando a un número muy elevado de hogares.

En nuestra opinión, el modelo de crecimiento económico compatible con mayor desigualdad es efecto directo de algunas de las reformas impulsadas en el modelo de gestión elegido para enfrentar la crisis económica.

Paralelamente, la fuerte tensión política e institucional como consecuencia del conflicto en Catalunya se ha incrementado tras la irresponsable huida hacia adelante de la mayoría del Parlament de la Generalitat (Ley del Referéndum, Ley de Transitoriedad, jornada del 1 de octubre y declaración de independencia), y la escasa capacidad de diálogo del Gobierno de Rajoy, que ha gestionado esta cuestión desde hace años como un mero asunto de orden público y jurídico. El resultado ha sido una enorme tensión de la sociedad catalana y una convocatoria electoral en el marco de la aplicación del Artículo 155 de la Constitución. Un escenario indeseable que en todo caso convendría reconducir cuanto antes a lógicas de negociación y diálogo político.

Como consecuencias secundarias aparece el hecho de que todo el debate público pivote en torno a cuestiones territoriales (incluida la ponencia sobre reforma constitucional comprometida o la referida a la financiación autonómica) y desaparezca la “cuestión social” que debe abordar la cohesión social, la distribución de riqueza o la corresponsabilidad del sistema fiscal e impositivo como elementos centrales.

 

Los retos de CCOO

España necesita renovar el contrato social como algo clave en la lucha contra la desigualdad y por la vertebración social. Buena parte de la ciudadanía percibe como agotado el modelo clásico ante los efectos combinados de la globalización, la distribución de poder actual y el efecto de las reformas realizadas con la coartada de la crisis. La reforma constitucional, de realizarse, no puede obedecer en exclusiva a la cuestión territorial, sino que tiene que ligarse a configurar un marco de derechos, garantías y equilibrios en materia socioeconómica.
Para que las propuestas del sindicato no se queden en el terreno de la retórica, Comisiones ha celebrado su 11º Congreso bajo el lema ¡CCOO se mueve! Hemos expresado la necesidad de reforzar una herramienta cercana al servicio de las trabajadoras/es, sobre todo de aquellas personas que más lo necesitan. Para ello debemos vincular estrechamente las partes más fuertes y organizadas del mundo del trabajo a las más debilitadas y precarizadas. Se trata de responder a la organización descentralizada y fragmentada de la empresa. Lo que la empresa ha desintegrado, intégrelo el sindicato.
Generalización de la figura del sindicalista de referencia, para hacernos reconocibles en esa reordenación organizativa que mira a las necesidades de la gente. Todo ello en el marco de unas organizaciones sectoriales y territoriales de CCOO más potentes y con más medios puestos a disposición del sindicalismo de proximidad a la multiplicidad de centros de trabajo.

 

Cinco son, en fin, los ejes para desarrollar este proyecto:

– El desarrollo organizativo. La estructura del sindicato tiene que dinamizar, prever y evaluar este vínculo dinámico entre la parte más sindicalizada del mundo del trabajo y la más precarizada.

– La negociación colectiva, como primer e imprescindible factor de cohesión social y de disputa con la organización empresarial del reparto de la riqueza a través del empleo, el salario, las condiciones de trabajo y el derecho laboral.

– La formación sindical, condición cada vez más decisiva para reforzar la capacidad de intervención de nuestras delegadas y delegados, de nuestra estructura de cuadros, no solo en el ámbito de la acción sindical y reivindicativa, sino también como sujeto político (el sindicato) de debate público en democracia.

– La política de comunicación, que necesita generar contenidos propios, con singular atención a los nuevos medios sociales, pero entendida de forma integral para conectar a las trabajadoras/es, a la sociedad con lo que hacemos.

– La relación institucional y social. Para reforzar el poder contractual del sindicato en un contexto distinto en el ejercicio del poder político/institucional y, a la vez convencido, como está el sindicato, de que en las sociedades abiertas y democráticas hemos de saber tejer las más amplias alianzas con la sociedad civil para hacer avanzar los derechos sociales y laborales.
NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

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