Cataluña más allá de los titulares: una sociedad plural y fragmentada

El Centro de Estudios de Opinión es un organismo autónomo adscrito al Departamento de Presidencia de la Generalitat de Cataluña y se encarga, desde 2005, de realizar investigación social y electoral para conocer la evolución de la opinión pública en el ámbito de la Comunidad Autónoma.
Manuel Mostaza Barrios, director de Asuntos Públicos de Atrevia.Manuel Mostaza Barrios, director de Asuntos Públicos de Atrevia.

Manuel Mostaza Barrios, analista político y miembro de la Junta de Gobierno del Colegio de Politólogos y Sociólogos

Se trata de un organismo con una larga trayectoria de investigación y que, casi desde sus inicios, ha ido analizando a través de encuestas cuáles son los sentimientos identitarios de la población catalana, más allá de la polémica por el referéndum ilegal celebrado el pasado 1 de octubre.

Es interesante ver, en este sentido, cómo el porcentaje de catalanes que consideran que Cataluña debería ser un Estado independiente se mantiene estable por debajo del 20 % hasta el inicio de la crisis económica y a partir de ahí va creciendo de manera paulatina hasta alcanzar su máximo histórico del 48,5 % en el otoño de 2013. Desde ese año, el secesionismo (considerado como el porcentaje de población catalana que considera que Cataluña debe ser un Estado independiente) no ha parado -según datos del propio CEO- de perder adeptos entre la población catalana, hasta quedar limitado su apoyo a poco más de un tercio de la sociedad en la última oleada disponible, de junio de 2017.

Por el contrario, los partidarios de que Cataluña sea una Comunidad Autónoma dentro de España, tal y como ocurre en la actualidad, fueron disminuyendo conforme avanzaba la crisis económica hasta alcanzar su punto más bajo también en el otoño de 2013, momento en el que representaban algo menos de un 19 % de la población catalana. Sin embargo, su número no ha dejado de crecer desde entonces y esta postura recibe hoy un apoyo porcentual once puntos superior a aquel momento, siendo la preferida ya por un 30 % de catalanes. Si a esa respuesta se le suman los que son partidarios de vivir en una Cataluña integrada en una España federal, y que suponen ya el 21 %, se observa que quienes desean el mantenimiento de Cataluña dentro de España superan, según la propia Generalitat, en más de ocho puntos a los partidarios de la secesión.

Estos datos, y sobre todo la evolución que muestran desde 2013, son congruentes con los que se obtienen cuando se pregunta a los catalanes si consideran que Cataluña ha conseguido un nivel suficiente de autonomía. Aunque son mayoría los que creen que no lo ha conseguido, esta consideración ha perdido más de diez puntos de apoyo, pasando de un 72,5 % a un 62 % en menos de cuatro años.

Cuando se analizan en detalle los datos de los barómetros, estos muestran también un nivel de fragmentación en bloques de la sociedad catalana a través de elementos como la lengua, cosa que recuerda lo ocurrido hace varias décadas en Quebec (Canadá). Los datos del barómetro de julio (Barómetro de Opinión Pública, 2ª oleada de 2017) son concluyentes en este sentido. Casi nueve de cada diez partidarios de la secesión han nacido en Cataluña, mientras que más del 40 % de los que rechazan esta solución han nacido fuera de la Comunidad Autónoma.

Tres de cada cuatro partidarios de la secesión tienen el catalán como lengua habitual, mientras que dos de cada tres de las personas que no quieren la independencia utilizan de manera habitual el castellano. En general, los partidarios de la secesión están más interesados en la política (casi dos de cada tres están muy o bastante interesados), mientras que los que se oponen a ella muestran un nivel de interés mucho menor (en ese caso, a casi dos de cada tres les interesa poco o nada).

Los partidarios del Estado propio se informan a través de medios de comunicación en catalán, tanto en la televisión (básicamente la autonómica TV3) como en la radio o en la prensa, frente a los medios básicamente en castellano, que utilizan los no secesionistas para informarse. Se observan también diferencias significativas en cuanto a la autoubicación social y el estatus económico: seis de cada diez secesionistas se ubican en la clase media o media alta, más de diez puntos por encima de los que se oponen a la ruptura con España.

No es extraño, por lo tanto, que uno de cada cuatro partidarios de un Estado propio declare ingresos superiores a los 2.400 euros mensuales, diez puntos por encima del porcentaje que declara esos ingresos en el caso de lo que apuestan por el mantenimiento de Cataluña en España. Finalmente, más de la mitad de los independentistas catalanes vive en localidades de menos de 50.000 habitantes (de hecho, uno de cada cuatro lo hace en pueblos de menos de 10.000 habitantes), mientras que gran parte de los no secesionistas vive en entornos urbanos de más de 50.000 habitantes

Los datos del Centro de Estudios muestran que, más allá de la tensión emocional de las últimas semanas, se está produciendo un paulatino descenso del apoyo a la idea de una Cataluña independiente; un descenso sostenido y constante a lo largo de los últimos cuatro años, fruto quizá de una sociedad más heterogénea de lo que pueda parecer a primera vista cuando uno contempla el panorama comunicativo catalán.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

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