El AVE español a La Meca supera todas las dificultades

El AVE entre Medina y La Meca, el mayor macroproyecto internacional de infraestructuras que enfrenta un consorcio español, comenzará a circular antes de que acabe este año, tras superar tres años de dificultades por plazos y costes.
Vista general de las obras del AVE que conectará Medina y la Meca. EFE/Archivo/Chema MoyaVista general de las obras del AVE que conectará Medina y la Meca. EFE/Archivo/Chema Moya

Isaac Arocas

El proyecto del denominado “tren de los peregrinos”, que cubrirá la distancia que separa las dos ciudades saudíes en menos de 2 horas y 30 minutos, se ha visto alterado por complicaciones que han puesto en peligro su viabilidad.

Si bien una obra de tal envergadura, cuyo coste asciende a 10.000 millones de euros, conlleva una serie de riesgos, las dificultades técnicas, económicas y de plazos habían entorpecido las relaciones entre las partes que intervienen en el proyecto.

Finalmente, el plan parece haberse desatascado gracias al acuerdo entre la sociedad pública saudí contratista y el consorcio español, con lo que se zanjan los litigios abiertos entre ellos, y a la velocidad alcanzada en las pruebas, que ya supera los 300 kilómetros hora.

El pacto entre el consorcio español, integrado por empresas públicas (Renfe y Adif) y compañías privadas (OHL, ACS, Indra y Talgo), con la Saudi Railways Organization (SRO) garantiza la continuidad del “AVE del desierto”.

Arabia Saudí, que no se encuentra en su mejor momento financiero por la caída de los precios del crudo, había amenazado con rescindir el contrato si no se cumplían sus exigencias.

Finalmente, accedió a las compensaciones económicas necesarias para poner fin a todos los litigios de sobrecostes que estuvieran reconocidos antes de noviembre de 2016, lo que no impide el reconocimiento de modificaciones que surjan posteriormente.

El desbloqueo de esa situación crítica tuvo un perfil político, con numerosas entrevistas entre directivos españoles y autoridades saudíes y un viaje oficial realizado por Felipe VI a Riad en enero de este año.

También fue determinante la intervención de Jorge Segrelles, actual presidente del consorcio, que logró conciliar las diferencias entre los socios españoles para salvar el proyecto.

Otros aspectos positivos son la autorización para circular a 300 km/h, imprescindible para su homologación antes de entrar en funcionamiento, y la finalización de la obra del 80 % del tendido de vía de los 450 kilómetros de la línea.

Es previsible que la circulación de trenes del corredor de alta velocidad comience antes de finales de año en operaciones reducidas con pasajeros.

La fase comercial comenzaría antes del 15 de marzo de 2018, fecha en la que el consorcio se compromete a entregar todos los trabajos que tiene encomendados.

El AVE a La Meca, considerado un emblema de la marca España en el exterior, es el contrato más ambicioso y de mayor valor logrado por empresas españolas, solo comparable al del nuevo Canal de Panamá.

La adjudicación no solo incluye el diseño y la construcción de la vía y sistemas de electrificación y señalización, sino el mantenimiento de todos los elementos de la línea durante 12 años.

Las empresas implicadas temen no acertar en los cálculos de demanda de pasajeros y no alcanzar la rentabilidad deseada o incluso generar pérdidas.

En este sentido, la compensación tendría que venir de una subida de tarifas o de subvenciones, que también precisarían de la complicidad saudí.