El artista Kader Attia, Premio Joan Miró por su compromiso con la humanidad

El artista francoargelino Kader Attia ha ganado el VI Premio Internacional Joan Miró, en atención "al compromiso apasionado con su tiempo y con el destino compartido de la humanidad", según ha destacado el jurado al dar a conocer el fallo.
Una empleada de Christie's posa para los fotógrafos en medio de las figuras de aluminio que componen la instalación 'Ghost' de Kader Attia. Foto-ArcUna empleada de Christie's posa para los fotógrafos en medio de las figuras de aluminio que componen la instalación "Ghost" de Kader Attia. Foto-Archivo/Facundo Arrizabalaga

El jurado que ha concedido por unanimidad el galardón a Attia, ha aplaudido “la amplitud de su investigación, el enfoque audaz y sincrético del impacto y los efectos persistentes del colonialismo, así como su elaboración, enciclopédica pero matizada, de la noción de reparación como base de su producción artística”.
Nacido en Dugny (Francia) en 1970, el artista creció entre Oriente y Occidente, entre el Argel de sus padres y su Francia natal, y por sus investigaciones ha vivido en la República Democrática del Congo, Venezuela y actualmente en Berlín, donde desarrolla una producción artística multidisciplinar.
Ha exhibido su trabajo en la Whitechapel Gallery y el Tate Modern de Londres, en el MoMA o en el Guggenheim de Nueva York y ha participado en múltiples bienales, como las del El Cairo, Kassel y en Venecia, donde hasta el 26 de noviembre muestra una instalación audiovisual con música árabe.
Estudiante en la Escuela Massana de Barcelona durante casi dos años, hace un par de décadas, hoy, tras agradecer la concesión del premio, ha comentado que es de los que creen que el “mundo posmoderno en el que vivimos niega el tiempo, estamos en un mundo lleno de fantasmas, de personas heridas, que pasean por calles que sólo llevan nombres de muertos, como si las ciudades fueran un cementerio entero, lo que nos afecta psicológicamente”.
El concepto de reparación está muy presente en sus trabajos, al entender que en el Occidente moderno existe el pensamiento “de que lo más débil debe desaparecer, mientras que en sociedades tradicionales, aunque modernas, de África, Asia, cuando un objeto está roto se apuesta por repararlo”.
Lo que le fascina del “poder poético del arte”, ha aseverado, es “su fuerza para tocar profundamente a cada ser humano”.
“El arte -ha argumentado- tiene la capacidad de reunir a la gente de la derecha y a la de la izquierda. Y está bien que no estemos de acuerdo, que haya debate para compartir puntos de vista, que haya diálogo”.
El premio, que en anteriores ediciones distinguió a Olafur Eliasson, Pipilotti Rist, Mona Hatoum, Roni Horn e Ignasi Aballí (2015), fue creado hace diez años como plataforma de reconocimiento a los artistas que estaban aproximadamente en la mitad de su carrera y para los que el galardón puede servir de estímulo para abrir nuevos caminos y arriesgar en sus trayectorias artísticas.
Convocado conjuntamente cada dos años por la Fundación Miró y la Obra Social “la Caixa”, está dotado con 70.000 euros y es uno de los reconocimientos artísticos más destacados en el ámbito internacional.
Además de la dotación económica, el premio incluye la producción de una exposición monográfica del premiado, que se exhibirá en 2018 en la Fundación Miró.EFE

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