Adele y David Bowie se coronan en la 59 edición de los Grammy

Los británicos Adele y David Bowie se hicieron con todos los premios a los que aspiraban en la 59 edición de los Grammy, un total de cinco por cabeza, en una ceremonia emotiva y con veladas críticas a las políticas del presidente de EEUU, Donald Trump.
La cantante británica Adele sostiene sus premios Grammy 2017. EFE/Archivo/EPA/MIKE NELSONLa cantante británica Adele sostiene sus premios Grammy 2017. EFE/Archivo/EPA/MIKE NELSON

La británica Adele logró los cinco premios a los que aspiraba en la 59 edición de los Grammy, incluidos los tres principales: mejor álbum del año (“25”), mejor grabación del año y mejor canción del año, ambos por “Hello”.

Sus rivales en la categoría de mejor álbum del año eran Beyoncé (“Lemonade”), Justin Bieber (“Purpose”), Drake (“Views”) y Sturgill Simpson (“A Sailor’s Guide to Earth”), mientras que su contrincantes en el campo de mejor grabación eran Beyoncé (“Formation”), Lukas Graham (“7 Years”), Rihanna y Drake (“Work”) y Twenty One Pilots (“Stressed Out”).

“Beyoncé, te adoro, emocionas mi alma cada día desde que tengo 17 años. Quiero que seas mi mamá”, dijo la cantante, que se convierte en la primera artista de la historia que logra hacerse con la victoria en esas categorías principales por segunda vez.

Sus otros dos triunfos de la noche llegaron en los campos de mejor actuación pop en solitario, por “Hello”, y mejor álbum vocal pop tradicional, por “25”.

El otro artista con cinco trofeos esta noche fue el británico David Bowie, fallecido en enero del año pasado.

Bowie se impuso en las categorías de mejor canción rock (“Blackstar”), mejor actuación rock y mejor álbum de música alternativa.

También se coronó en los campos de mejor diseño de empaque (compartido con el director artístico Jonathan Barnbrook) y mejor ingeniería musical en un álbum de música no clásica (junto a Tom Elmhirst, Kevin Killen, Tony Visconti y Joe LaPorta), todos ellos por su último disco de estudio, “Blackstar”, el número 25 de su carrera.

La Academia esperaba proclamas políticas durante la gala, y no faltaron, a pesar del humor que insufló James Corden como presentador, que triunfó con su karaoke reuniendo a Neil Diamond y Blue Ivy, la hija de Beyoncé, cantando “Sweet Caroline”.

Entre las críticas a Trump, especialmente poderosa fue la valiente escenografía de A Tribe Called Quest y Busta Rhymes, que tiraron abajo un muro, hablaron sobre el poder de las minorías y enviaron un mensaje de diversidad al mandatario, a quien denominaron “presidente naranja”.

Katy Perry actuó ataviada con un brazalete que decía “Resiste”, mientras de fondo aparecían las palabras “We The People” junto a otras referencias a la constitución de EEUU.

E incluso Jennifer López aseguró que vivimos un momento donde las voces de los artistas “son más necesarias que nunca”.
“No hay tiempo para la desesperanza, no hay lugar para la autocompasión, no hay necesidad para el silencio ni espacio para el miedo”, añadió. EFE/DOC

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