CRIMEN ALCASSER

Niñas de Alcàsser: 25 años del crimen que tuvo en vilo a todo un país

Se cumplen 25 años del "Crimen de Alcàsser", el brutal asesinato múltiple de tres adolescentes valencianas, Miriam, Toñi y Desireé, de 14 y 15 años de edad, que sobrecogió y tuvo en vilo durante meses a toda España. El crimen de las tres menores, tristemente conocidas por su localidad, "las niñas de Alcàsser", desaparecieron la tarde del 13 de noviembre de 1992 pero sus cuerpos no fueron hallados hasta el 27 de enero del año siguiente.
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  • SO CRIMEN lLcasser: Valencia, 27-1-1993.- Las primeras investigaciones sobre los tres cadáveres que fueron encontrados en las inmediaciones del pantano de Tous han revelado indicios fiables de que pueden ser los de Miriam García, Antonia Gómez y Desiré Hernández (de izq. a derch.), desaparecida en Alcácer, Valencia el 13 de noviembre de 1992.EFE/rba
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Los cuerpos de las adolescentes no se encontraron hasta el 27 de enero del año siguiente. Un día después fueron detenidos varios sospechosos, entre ellos Miguel Ricart, que en su primera declaración ante la Guardia Civil admitió su participación en los crímenes, y Enrique Anglés, que fue puesto en libertad dos días después. Un tercer implicado, Antonio Anglés, hermano de Enrique, se encuentra fugado, tras aprovechar un permiso carcelario en 1992.

Las “Niñas de Alàsser”, Miriam, Toñi y Desireé, fueron vistas por última vez el 13 de noviembre de 1992, cuando se dirigían desde Alcàsser, una población muy cercana a Valencia donde residían, a la discoteca “Coolor” de la vecina Picassent, y a la que nunca llegaron.

La desaparición dio paso a una intensa búsqueda, que concluyó el 27 de enero de 1993 cuando dos apicultores hallaron los cadáveres semienterrados de las adolescentes en un paraje de difícil acceso conocido como “La Romana”, cerca de la presa de Tous. Las autopsias confirmaron, después, que Miriam, Toñi y Desireé habían sido torturadas y violadas antes de ser asesinadas.

La repercusión mediática del triple crimen fue tal que a las pocas horas de haberse encontrado los cuerpos, programas de emisión nacional trasladaron sus platós a Alcàsser y entrevistaron a los padres, familiares y amigos de las niñas, en lo que numerosos analistas han llegado a denominar el “inicio de la telebasura”.

Un día después del hallazgo de los cuerpos, fueron detenidos varios sospechosos, entre ellos Miguel Ricart, que en su primera declaración ante la Guardia Civil admitió su participación en los crímenes, y Enrique Anglés, puesto en libertad el 30 de enero.

Un tercer sospechoso, Antonio Anglés -hermano de Enrique-, se encontra fugado de Picassent tras aprovechar un permiso penitenciario , aunque su participación en los crímenes fue probada al descubrirse unos papeles rotos junto al lugar donde estaban enterrados los cuerpos. Desde entonces se desconoce su paradero y aunque se especuló con que podía haber muerto ahogado en aguas de la costa de Irlanda, su búsqueda ha continuado, sin éxito, por distintos países de Latinoamérica y Europa.

El 12 de mayo de 1997 arrancó el juicio contra el único encausado, Miguel Ricart, quien tras cuarenta y nueve vistas judiciales y la comparecencia de un centenar de testigos, fue condenado el 5 de septiembre de ese año a 170 años de prisión como autor de tres delitos de asesinato y cuatro delitos continuados de violación en concurso con tres delitos de rapto.

El tribunal consideró que aunque Antonio Anglés fue el autor material de los crímenes, Ricart estuvo presente y no hizo nada por evitarlos.  Además se le encontró culpable de cuatro delitos de violación, por atacar sexualmente a una de las niñas y sujetar a las víctimas mientras otra persona, supuestamente Anglés, las forzaba.

La sentencia absolvió inicialmente al Estado de toda responsabilidad subsidiaria en relación al caso, aunque el 4 de julio de 2005 la sala de lo contencioso administrativo de la Audiencia Nacional declaró la responsabilidad patrimonial del Estado por la concesión en 1992 del permiso penitenciario aprovechado por Anglés para darse a la fuga.

En 2010, el caso recobró sin embargo actualidad, al constatarse que Miguel Ricart podría estar cumpliendo sus últimos días de privación de libertad en virtud de las redenciones aplicadas a la pena.

Ricart había sido juzgado y condenado por el Código Penal de 1973, que recogía, entre otras medidas, un día de descuento de condena para el preso por cada dos de trabajo.

Según esto, el 22 mayo de 2011 Ricart hubiera cumplido su condena. Pero entonces, la Audiencia de Valencia acordó aplicarle la “doctrina Parot” -solicitada por la Asociación Clara Campoamor-, que adjudicaba beneficios penitenciarios sucesivamente a cada condena y no sobre el máximo de 30 años, con lo que su salida se retrasaría hasta el 19 de enero de 2023. En enero de 2011, el Tribunal Supremo confirmó la decisión de la Audiencia.

Sin embargo, el 21 de octubre de 2013, la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos anuló la retroactividad de la doctrina Parot, al hacer pública una sentencia favorable a la presa etarra Inés del Río Prada.     La derogación de esta doctrina activó la salida de prisión en España de presos etarras, asesinos y violadores, Ricart entre ellos. El 29 de noviembre de 2013, el único condenado por los crímenes de Alcasser abandonó la cárcel de Herrera de La Mancha (Ciudad Real).  Tenía 44 años, de ellos, 21 entre rejas. Doc-EFE

 

 

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